Tu propia prudencia

Dice la Biblia en Proverbios 3:5

“…no te apoyes en tu propia prudencia.”

Cuando Samuel vio a Eliab, hijo de Isaí y hermano de David, dijo confiandamente: “De cierto delante de Jehová está su ungido”, pero se equivocó rotunadamente. Dios no había escogido a ese hijo de Isaí sino a David para ser rey de Israel. Dios aprovechó la ocasión para darle a Samuel y a nosotros una lección. Mira el interior; no el exterior, nos pidió a todos.

Cuando Jesús anunció su muerte, Pedro que antes había declarado la deidad del Señor en la poderosa frase: “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”, le pidió que de ningún modo le debería de acontecer esa situación. Él no tenía que sufrir y mucho menos morir. También Pedro se equivoco. La cruz era el único camino para salvarnos.

El rey Ezequías recibió a los babilonios en Jerusalén y les enseñó todos los tesoros del templo, pensando que su visita era sólo eso una visita, pero erró trágicamente. Ellos venían para saber que tenía el rey y después volvieon para saquear el templo de Jerusalén y destruyeron la ciudad.

Samuel, Pedro y Ezequías y muchos otros hombres de la Biblia confiaron mucho en su propia prudencia que les jugó una muy mala pasada. Confiar en nuestra propia prudencia es confiar en nosotros mismos. En nuestras capacidades, en nuestros talentos lo que es muy riesgoso porque son falibles en extremo.

La recomendación que hace el proverbista es que no nos apoyemos en nuestra propia prudencia porque constituye generalmente una expresión de soberbia y falta de humildad que Dios detesta y que generalmente siempre corrige con un fracaso estrepitoso en nuestra vida.

Mejor confiemos en Dios que siempre será más sabio que nosotros. Infinitamente más capaz para conducirnos y no equivocarnos. Al confiar en él más que en nuestra propia prudencia le estamos diciendo que dependemos de él y no de nosotros mismos en este vida y eso agrada en demasía a nuestro Señor.

Un comentario en «Tu propia prudencia»

  • el 3 agosto, 2020 a las 14:46
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    Gracias. Hace unos que esta reflexión lleva rondando en mi cabeza. Y gracias este texto hoy me ha quedado mas claro. Entiendo que apoyarme em mismo y querer hacer las cosas simplemente «por el yo puedo hacerlo» son signos de soberbia y que me puede costar una vergüenza en publico. Gracias de nuevo. Dios los bendiga.😊

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