Salmo 51: David reconoce que Dios rechaza el pecado

Dice la Biblia en Salmos 51:5-9

5He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.
6He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8Hazme oír gozo y alegría,
Y se recrearán los huesos que has abatido.
9Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades.

Introducción

El rey David esta conmocionado al descubrir su triste condición de pecador. El pecado con Betasabé le ha hecho comprender la grave naturaleza del pecado. Le ha hecho entender que el pecado es una condición que Dios rechaza absolutamente y quiere que todos rechazaemo con la misma intensidad que Él lo hace.

Los efectos del pecado son devastadores en la vida de los creyentes. No solo en el plano espiritual sino en el plano físico. El pecado deteriora la salud de las personas porque atenta contra el alma del ser humano y ésta al estar afectada contamina o alcanza el cuerpo.

En su oración de arrepentimiento, el salmista nos lleva de la mano por los resultados y consencuencias del pecado. En esa revisión reconoce que el pecado es resultado de nuestra naturaleza caída. Somos concebidos en pecado, nuestros padres nos forman en maldad al concebirnos y esa condición nos persigue toda nuestra vida.

Y solo con una vida en comunión íntima con Dios podremos hacerle frente en nuestro diario vivir por Dios rechaza el pecado.

El pecado original

David reconoce que su naturaleza pecaminosa va más allá de él mismo. Es concebido así por sus padres y estos nacen así como resultado del pecado de Adán y Eva en el huerto del Edén. Esta verdad estruja al salmista y nos estruja a todos nosotros porque es obvio que esta situación es permanente.

Dios es santo

David le dice a Dios que el ama la verdad en lo íntimo. El pecado no tiene cabida con Dios porque Dios es inmensamente Santo y cuando David le dice que ama la verdad en lo íntimo lo que le esta diciendo es que Dios ama la sinceridad interna y el pecado oculto no es de su agrado.

El pecado ensucia

Es evidente que el pecado ensucia y por eso el salmista le pide una y otra vez a Dios que lo purifique, que lo limpie y que lo lavé para que pueda volver a tener comunión con su Señor.

El pecado abate

David perdió la alegría de vivir. El pecado cancela nuestro deseo de vivir y nos mete en una dinámica de abatimiento y por eso David esta urgido de oír gozo y alegría para recuperar el buen animo y el entusiasmo que el pecado le arrebato de manera trágica cuando pecó con Betsabé.

Por todo lo anterior David le pide a Dios que oculte su rostro de sus pecados.

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