Salmo 63: David confía que Dios cuidará su alma

Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.

1 Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas, 2 para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario. 3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán. 4 Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos.

5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca,
6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche. 7 Porque has sido mi socorro, y así en la sombra de tus alas me regocijaré. 8 Está mi alma apegada a ti;
tu diestra me ha sostenido.

9 Pero los que para destrucción buscaron mi alma caerán en los sitios bajos de la tierra.
10 Los destruirán a filo de espada; serán porción de los chacales. 11 Pero el rey se alegrará en Dios; será alabado cualquiera que jura por él; porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.

Introducción

El salmo 63 fue escrito durante una de las muchas persecuciones que sufrió David. La inscripción del salmo (las letras pequeñas al inicio de cada salmo) que señala su composición en el desierto de Judá ha despertado algunas dudas sobre si se refiere a una persecución de Saúl o la de su hijo Absalón. Las interrogantes se disipan debido a la mención del santuario que hace David en el propio salmo.

De acuerdo al 2º libro de Samuel 15:24-28 David huía de su hijo Absalón que se había hecho del reino de su padre y ahora lo perseguía para matarlo y consumar así su posesión del reino. Para esa época el arca del pacto ya descansaba en su santuario y David había ordenado o instalado todo un sistema de alabanza y adoración en él.

No pudo ser escrito bajo la persecución de Saúl porque para aquella época el santuario no existía como tal. El arca del pacto aún no tenía un lugar propio como sucedió cuando David la llevó a Jerusalén.

El salmo fue escrito en momentos muy difíciles para el salmista. Huía de Jerusalén. Lo perseguía su hijo. Los recuerdos de lo que Saúl le había hecho se agolpaban en su corazón. Habían pasado más de 20 o 30 años de la muerte de Saúl y el fin de su vida fugitiva y de pronto nuevamente tenía que huir, pero ahora de su hijo.

Quizá la parte más dolorosa para el rey David fue cuando tuvo que decidir el retorno del arca del pacto que Sadoc y todos los levitas cargaban ya en la huida del rey. Por el arca del pacto que había hecho tanto ahora tenía que verse separada de ella y eso lo conmovía profundamente porque en cierta medida se sentía sólo y apesadumbrado.

Por eso el salmo 63 está compuesto con elementos relacionados precisamente con el altar y el arca del pacto, con una devoción parecida a la que practico cuando huía de Saúl, pero sobre todo con un profundo recuerdo de lo que le sucedió a sus enemigos: todos cayeron y nadie le pudo hacer frente.

El salmo nos lleva a reflexionar en la profunda necesidad que tenemos de refugiarnos en Dios en los momentos más dolorosos de nuestra existencia. De nueva cuenta David era un fugitivo y de nueva cuenta encontraba refugio en Dios. David experimentó o quería experimentar de nueva cuenta la diestra poderosa de Dios.

Pero ahora la preocupación que David tenía ya no era por su persona o su integridad, sino por su alma. Su alma corría peligro porque esa persecución era consecuencia del pecado con Betsabe y la intención del maligno era afectar su ser interior con tristeza, desesperación y depresión. Ser perseguido por un hijo es lo más horrible que le puede pasar a cualquier padre.

El salmo 63 es una oración que el hijo de Dios debe practicar en aquellos momentos en los que considere o piense que lo que le sucede únicamente le pasa a él. Cuando tu circunstancia es única. Que un hijo persiga a su padre, como le ocurrió a David, suele suceder, pero entre mil padres le ocurre a uno.

Por supuesto que nuestra integridad está en peligro en un caso así, pero David nos lleva más allá de su resguardo físico para instalarnos en la necesidad de cuidar nuestra alma. David podría haberse deprimido por la tristísima situación que estaba atravesando por eso cuida su alma para que no sea afectada ante esta situación tan compleja.

Por eso en el salmo encontramos referencias básicas o expresiones relacionadas con el alma. Encontramos por ejemplo en el verso 1 la frase “mi alma tiene sed de ti”, en el verso la expresión “será saciada mi alma”, en el verso 8 “mi alma esta apegada” y finalmente en el verso 9 la frase “los que para destrucción buscaron mi alma”.

David confía que Dios cuidará su alma

I. Una alma sedienta
A. Que busca a Dios de madrugada
B. Que busca a Dios con todas sus fuerzas
C. Que quiere ver a Dios en la adversidad
D. Que reconoce la misericordia de Dios
E. Que bendice a Dios

II. Una alma saciada y apegada
A. Con un manjar
B. Que alaba con júbilo
C. Que se acuerda y medita de noche en Dios
D. Por la ayuda que recibe

III. Una alma salvada
A. De quienes la quieren destruir
B. De quienes serán castigados
C. Que alegra al rey
D. Que acalla las bocas mentirosas

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