Vendrá en una nube

Dice la Biblia en Lucas 21:27

“Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.»

Para el cristianismo del primer siglo el retorno de Cristo era doctrina dominante. Nunca se puso en tela de juicio, ni tampoco se dudó de la veracidad de esta doctrina. Evangelistas y todos los escritores del Nuevo Testamento coincidieron siempre en la afirmación de esta doctrina fundamental en la vida de la iglesia.

Cristo vendrá era más que una afirmación, era una convicción que movía y conmovía a los seguidores del Maestro. Según Lucas el retorno de Cristo será visible a toda la humanidad porque será acompañado de poder y gran gloria. Absolutamente nada que ver con su primer advenimiento que ocurrió en un pesebre, perseguido por Herodes.

El Hijo del Hombre se manifestará con poder y gloria, es decir con todo el peso de su presencia como Dios y la tierra será conmovida y la humanidad entera lo contemplará y lo verá completamente distinto al pequeño niño que nació sin más recursos que los indispensables para vivir.

La palabra poder implica la fuerza o la capacidad para ejercer su voluntad lo que señala que no vendrá con la debilidad humana con la que vino la primera vez y que hizo posible que muriera en la cruz del calvario, sino que vendrá con toda autoridad a juzgar a los vivos y los muertos y recompensar la obra de cada uno de ellos.

La expresión gloria tiene relación con su majestuosidad y su manifestación plena como Señor del cielo y de la tierra. La palabra gloria implica también fuerza, peso, dominio, señorío. Y así vendrá para alegrar el corazón de sus seguidores y atormentar a todos aquellos que lo rechazaron o hicieron mofa de su veracidad.

La iglesia se alienta cada día con esa verdad. El vendrá y pondrá fin a la maldad que se acrecienta en el mundo. Vendrá y todos le verán porque vendrá del cielo acompañado de una nube. Todos le verán, nadie quedará sin saber que el ha regresado y en consecuencia nadie podrá decir que no sabe lo que esta pasando.

Su regreso alienta nuestro corazón porque nos recuerda día a día que esta tierra nunca será nuestra casa.

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