Bullying a los pobres

Dice la Biblia en Proverbios 17:5

“El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor; y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo.”

La versión Traducción al lenguaje actual traduce este texto así: “Es una ofensa contra Dios burlarse del pobre en desgracia; quien lo haga no quedará sin castigo.” La versión Dios Habla Hoy lo hace así: “El que se burla del pobre ofende a su Creador; el que se alegra de su desgracia no quedará sin castigo.”

Mientras que la versión Nueva Traducción Viviente lo hace así: “Los que se burlan del pobre insultan a su Creador; los que se alegran de la desgracia de otros serán castigados.” La Nueva Versión Internacional expresa: “El que se burla del pobre ofende a su Creador; el que se alegra de verlo en ruina no quedará sin castigo.”

La claridad que arrojan estos textos alumbran nuestra comprensión en un tema que nunca se puede pasar por alto. El trato que se le dispensa o se le da a los pobres, necesitados, menesterosos, desvalidos, indigentes, miserables, mendigos, empobrecidos, arruinados, pordioseros y limosneros.

Si no se puede ayudar a esta clase de personas, pues no se les ayude, pero si no lo hace no se burle de ellos ni de sus necesidades. Es el sentido de este verso que nos enseña que Dios conoce y sabe la condición de estas personas. Es interesante notar que la versión Reina Valera 1960 y otras versiones usan el término “Creador” al referirse a su Dios.

Ya de por sí resulta una falla no extenderles la mano para, si no resolver su situación, al menos apoyarlos con alguna acción benéfica, todavía burlarse de ellos es sin duda una grande equivocación porque no se les afrenta a ellos, sino a Dios mismo. Quien se mete con un pobre para alegrarse de su situación atenta contra el Señor mismo.

Los pobres siempre han tenido un trato especial de parte de Dios. Cuando Pablo salió a sus viajes misioneros una de las recomendaciones que se le sugirieron fue precisamente “acordarse de los pobres” porque para Dios representan un sector social que necesita ayuda y auxilio de quienes tienen un poco más que ellos.

El proverbista quiere que los hijos de Dios ni se burlen de los pobres ni se alegren de su condición porque ambas cosas provocarán la ira del Todopoderoso.

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