La dicha a pesar del sufrimiento

Dice la Biblia en Mateo 5:4

«Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.»

Introducción

Esta bienaventuranza es quizá las más compleja y la que más requiere atención de todas las enunciadas por Jesús debido a que parece o más bien es una paradoja o contradicción. Los discípulos de Cristo debe sentirse bendecidos, afortunados, agraciados, felices y dichosos cuando sufren. Un contra sentido total. ¿Cómo se puede ser feliz en medio del dolor?

La humanidad completa rechaza el sufrimiento porque es un estado angustiante en el que el alma y el espíritu del ser humano se siente triste y desventurado. Nadie en su sano juicio puede escoger el sufrimiento por el contrario lo evita, huye de él tanto del propio como el de su semejante. Es más fácil solidarizarse con la alegría que con el dolor.

En esta bienaventuranza Cristo está planteando que sus seguidores debe asumir el sufrimiento con otra actitud. Deben sentirse bendecidos o dichosos ante tal circunstancia porque definitivamente ellos serán consolados. El problema del sufrimiento humano radica esencialmente en que mucho sufren sin consuelo.

El cristianismo plantea el sufrimiento con consuelo. Es decir Dios se encargará de consolar el corazón sufriente de sus hijos sin importar el tamaño o lo grande del dolor que experimenten a causa de su fe. Esta bienaventuranza garantiza completamente que nuestras tribulaciones tendrán consuelo y un bálsamo amoroso de parte de Dios.

La palabra llorar procede de la raíz griega “pentheó” que en el Nuevo Testamento se usa por lo menos en 10 ocasiones. En Mateo 9: 15 se usa como “luto”. El sufrimiento por la muerte de un ser querido es de los más dolorosos. El hijo de Dios habrá de enfrentar esta clase de circunstancias, pero será consolado.

En Marcos 16: 10 la palabra aparece traducida como llorar acompañada por la tristeza. Los discípulos se encontraban en ese estado al pensar que con la crucifixión de Cristo todo había terminado y lloraban inconsolables a causa de la tristeza.

En Lucas 6:25 la palabra “pentheó” que la versión Reinal Valera 1960 traduce como llorar se traduce así “lloraréis”, pero aquí acompañada de las expresión lamentar que comunica la idea de una situación difícil y sumamente dolorosa. Lamentar implica algo difícil de sobrellevar para cualquier persona.

Lo que Jesús esta diciendo en este versículo es que sus seguidores no están exentos de padecer por causa de su piedad. La piedad o santidad de ningún modo cancela o suprime la tribulación. A veces la propicia o la origina. Pablo escribió que todos lo que quisieran vivir de manera piadosa padecerían persecución.

El sufrimiento del que está hablando Cristo es justamente por seguirle. El hombre sufre por muchas razones, algunas veces por sus equivocadas decisiones, pero el sufrimiento del que se habla aquí es por seguir la enseñanzas del Señor.

Esta clase de sufrimiento debe considerarse una bendición porque tendrá consuelo. Dios jamás dejará a nadie con ese dolor porque los consolará.

La palabra “consolación” que se utiliza aquí procede de la raíz griega “parakaleó” no solo se traduce como consuelo, sino también como alentar y fortalecer. También se usa como exhortar. De hecho cuando Juan habla del Consolador, usa la expresión “parakaleó”.

Los que sufren por la piedad o la vida de justicia que conlleva practicar la fe en Jesucristo tiene como garantía que serán consolados por el mismo Señor y eso es lo que hace que el sufrimiento sea una bendición que Dios manda a la vida no de todos sus hijos, pero si de aquellos que han decidido seguirlo sin importar lo que venga a sus vidas.

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