Amar los mandamientos de Dios

Dice la Biblia en Salmos 119:119

“Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra; por tanto yo he amado tus testimonios.”

La versión Dios Habla Hoy traduce este verso así: “Los malvados de la tierra son para ti como basura; por eso amo tus mandamientos.” Y la Nueva Versión Internacional traduce el texto de la siguiente forma: “Tú desechas como escoria a los impíos de la tierra; por eso amó tus estatutos.

La Escritura habla abundantemente de los malvados, a los cuales llama perversos, impíos. En la Biblia los encontramos siempre en franca confrontación con Dios, en abierta oposición contra los piadosos y reiteradamente obcecados en oír y obedecer los mandamiento de Dios en su vida.

El destino inexorable o inevitable de los malvados es la destrucción. Pero no solo la suya sino la de su descendencia porque habituados a hacer el mal comienzan su día planeando a quien habrán de dañar y en el transcurso de las horas los encontramos procediendo a dañar a su semejante.

El salmista dice en el verso que hoy meditamos que esta clase de personas son como escoria, una expresión muy fuerte, porque los compara con basura. La durísima frase la asimilamos cuando conocemos a un malvado en su más cruda expresión: un pedófilo, por ejemplo. Un asesino serial o un parricida.

Ante ellos no nos queda no solo justificar, sino hasta aplaudir la determinación de Dios porque en su degradación moral no solo se han hecho daño a ellos mismos, sino han hecho mucho daño a seres inocentes dejándoles marcas para el resto de sus vidas, que nunca serán borradas.

Ante esta situación, el salmista dice que él ama los testimonios de Dios porque la única manera de no convertirnos en unos malvados es obedeciendo los mandamientos de Dios. El salmista no quiere de ningún modo convertirse en escoria que será destruida por el Señor y se aferra a la Escritura.

Los malvados le han dado la espalda a la Biblia, el justo le abre su corazón. Los malvados son escoria que serán consumidos. Los justos recibirán la luz eterna de la salvación de Dios.

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