La mujer que edifica su casa

Dice la Biblia en Proverbios 14: 1

“La mujer sabia edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.”

Uno de los grandes temas que el libro Proverbios desarrolla es el de la mujer sabia, la mujer virtuosa y para enseñar sobre esta clase de personas utiliza el contraste al hablar de mujeres necias, iracundas hasta llevar al extremo de hablar de la mujer extraña, la que adultera y engaña al esposo de su juventud.

La construcción del hogar y la familia, la actividad más importante que puede tener el ser humano en su paso por la tierra, pasa necesariamente por las manos de la mujer que juega dos roles fundamentales para hacer de su casa un lugar vital para desarrollar personas equilibradas y responsables: ser esposa y madre.

Salomón dice que una mujer sabia construye, edifica, erige, eleva y confecciona su morada y la morada de su seres queridos. Ella hace de su vida familiar un remanso de paz y calma para disfrute de su esposo e hijos y también para ella misma. Sobre ella descansa esta responsabilidad.

Por supuesto que no es una prerrogativa exclusiva de ella. Hay corresponsabilidad con el esposo y éste ha de cumplir también con el rol que le corresponde, pero a la consorte le toca una parte para la elevación de una familia y a veces, tristemente, le toca solo a ella y tal vez es cuando más sabia debe ser.

A contra pelo, la mujer necia o tonta se dedica exclusivamente a socavar su hogar con una conducta que daña tanto a su esposo y a sus hijos. Esa clase de mujer es egoísta, pues solo piensa en ella sin reparar que Dios le ha entregado una labor importantísima tanto para ella como para su familia.

Una mujer necia que destruye su casa es un peligro para ella y para todos los que la rodean porque los efectos de un hogar destruido son sumamente dañinos para la sociedad en todo tiempo.

Aquí el libro de Proverbios habla no sólo de la mujer que destruye su propio hogar, sino también el ajeno.

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