Salmos 84: Introducción

Dice la Biblia en Salmos 84:

Al músico principal; sobre Gitit. Salmo para los hijos de Coré.
!Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!  2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.  3 Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío. 
4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te alabarán. Selah 5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos.  6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. 

7 Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion.  8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración; Escucha, oh Dios de Jacob. Selah 9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.  10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.
Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad. 

11 Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.  12 Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía. 

El salmo 84 forma junto con los salmos 42, 44, 45, 46, 47, 48, 85 y 87 la serie de cánticos que tienen en su inscripción el nombre o el título “Los hijos de Coré” que fueron los porteros del templo de Jerusalén, según leemos en 1º de Crónicas 9:19. En la Biblia encontramos con el nombre de Coré a por lo menos tres personajes.

Coré, el hijo de Esaú. Coré el de la rebelión en el desierto y Coré el de los salmos. Algunos comentaristas y en la literatura judía son ligados los dos últimos. Algunos comentarios judíos sostienen que en la rebelión de Coré en el desierto se salvaron dos hijos suyos que fueron adoptados por Aarón.

De ser los hijos de Coré los descendientes de quienes fueron castigados en el desierto queda muy claro que Dios siempre perdona y acepta a todos aquellos que con humildad y sencillez de corazón se acercan a él. Los hijos de Coré nos regalan 10 salmos que ensalzan la bondad de Dios.

Por el tono en el que está escrito el salmo podemos darnos cuenta que los autores fueron personas que tenía una relación cercana con la casa de Dios en Jerusalén. No debemos olvidar que por muchos años funcionó un tabernáculo y luego el templo de Jerusalén, construido por Salomón.

El salmo 84 es un salmo dedicado a la casa de Dios y al recorrido para llegar allí. Es un canto de un peregrino que ha decidido salir de su casa, residencia, hogar para acudir al encuentro con el Dios de Israel que habita o mora en Sión. Es un salmo para alentar a todos aquellos a encontrarse con su Dios en su casa.

Pero también es un canto que demuestra la importancia que tienen todos en la casa de Dios. Nadie es más, nadie es menos. Los autores de este sublime cántico fueron los hijos de Coré que desempeñaban el cargo de abrir y cerrar las puertas del tabernáculo en tiempos de David. Las frase “estar a la puerta de la casa de mi Dios”, nos permite esta idea.

En el salmo encontramos razones suficientes para movernos de nuestro lugar y salir ansiosos por encontrarnos con el Señor. La casa de Dios es confortable para el alma como ningún otro lugar. Tan es así que el salmista se muere de ganas por estar allí. No hay mejor lugar que ese.

Es tal el que confort que uno puede encontrar en ese lugar que el salmista no duda un segundo en decir que se “muere de ganas por estar allí”, así se entiende la expresión “anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová” como un grito desesperado por buscar la morada del Altísimo.

Las golondrinas y los gorriones encuentran un lugar cerca de los altares del Señor, cuanto más los seres humanos. Si aún las aves tienen un espacio para ellas por qué los hijos de Dios no habrían de tener un lugar allí y por eso son dichosos quienes llegan a comprender esta verdad.

En la casa del Señor encuentran refugio y lugar todos. Si hasta las aves Dios les permite estar cerca de su altar, cuanto a más a todo aquel que tenga el vivo deseo de acercarse a la presencia del Señor. Desde el más humilde hasta el potentado más grande. Todos encuentran un lugar en la casa del Todopoderoso.

Hay una dicha infinita de residir en la habitación de Dios porque se alabará a Dios siempre. El salmista encuentran propicio recordar a sus lectores que quienes se deciden establecer su domicilio en la casa de Dios perpetuamente le alabarán.

Pero el anhelo por la casa de Dios no esta exenta de impedimentos, de dificultades, de escollos que hay que sortear. Para vencerlos hay que tener en Él nuestras fuerzas, hay que llenar nuestro corazón de sus caminos, así podremos elevarnos desde los puntos más bajos para alcanzar las alturas.

El salmo está escrito para recordarnos que en el ascenso del valle al monte de Sion habrá “fatiga”, “cansancio” y desaliento, pero las fuerzas de Dios serán nuestra aliento para continuar y elevarse a la alturas.

Definitivamente siempre será mejor un día en la casa del Señor que mil fuera de ellos. En una elección entre la casa de Dios y otro lugar, siempre será preferible la casa de Dios porque lo contrario a ese lugar son las moradas del maldad.

Estructura del salmo 84

Un llamado a anhelar y buscar la casa de Dios

I. Por la dicha que produce estar allí
II. A pesar de las dificultades
III. Porque es la mejor elección

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