Janes y Jambres

Dice la Biblia en 2ª Timoteo 3:8

“Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.”

A lo largo de sus dos cartas a Timoteo el apóstol Pablo denunció opositores al interior de la iglesia de Éfeso. Interesantemente lo hace de par en par. Me explico: en la 1ª Carta a Timoteo 1: 20 menciona a a) Himeneo y Alejandro, a quienes acusa de blasfemos, y en la segunda epístola a b) Figelo y Hermógenes, quienes lo abandonaron cuando fue detenido por segunda vez.

En esa misma carta menciona a c) Himeneo y Fileto y remata la lista de pares con d) Janes y Jambres, dos personajes tomados de la tradición oral del pueblo judío que los identifican como los sacerdotes que Faraón mandó llamar para convertir también sus varas en serpientes como lo habían hecho Moisés y Aarón a la hora de pedir la liberación de Israel.

La intención de Pablo al usar a Janes y Jambres es para resaltar que no es nada nuevo que dos se unen en un propósito equivocado y también para demostrar a sus malquerientes el dominio que él tenía sobre el judaísmo que aprendió del rabino Gamaliel cuando era niño en Jerusalén.

A estos dos últimos los usa de ejemplo para señalar el carácter que tendrán los hombres de los últimos días frente a la iglesia, la Escritura y Dios: 1. Resistirán a la verdad. 2. Serán hombres corruptos de entendimiento y 3. Sin capacidad para tener fe.

Janes y Jambres resistieron a Moisés y a Aarón oponiéndose a la salida del pueblo de Israel de Egipto, pero fracasaron estrepitosamente. Se opusieron imitando el poder de Dios al convertir en serpientes las varas que tenían en la mano sin contar que las serpientes de Moisés y Aarón terminaría por devorar las suyas. La verdad de Dios siempre triunfará.

La tradición oral sobre Janes y Jambres los señalan como los ascendientes de Balaam, el profeta gentil que Balac, rey de Moab llamó para maldecir a Israel a fin de mermarlos. Lo hizo por dinero y sus vástagos estaban con Faraón por la misma razón: dinero. La corrupción será la señal de los hombres de los últimos tiempos.

Tanto su oposición a la verdad, como su mente corrompida les llevará irremediablemente a perder la capacidad de tener fe o confiar en Dios. Esta clase de personas está automáticamente descalificada para acercarse a Dios porque han decidido vivir bajo su propio criterio o razón.

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