Salmo 90: La ira de Dios reduce la vida

Dice la Biblia en Salmos 90: 7-11

«7 Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos turbados.  8 Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro.  9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento.  10 Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos.  11 ¿Quién conoce el poder de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido?»

Introducción

Originalmente Adán fue diseñado para vivir eternamente con el Señor. La eternidad era su destino, pero el pecado truncó ese propósito y el hombre tuvo que morir a causa del pecado en su existencia. A partir del pecado los años de existencia del hombre se fueron reduciendo hasta llegar a lo hoy tenemos.

Hemos de señalar que nuestros primeros padres como el propio Adán, Set, Enos, Noé y todos los hombres prediluvianos vivieron casi mil años, pero a partir de ese evento la vida de ellos fue reducida drásticamente a 120 años a causa de la maldad de su corazones, según nos relata Génesis.

El salmo 90 es el que señala o precisa el monto de años que los seres humanos viven en promedio. Todos viven setenta años y los más ochenta años y en casos excepcionales la gente vive hasta 100 años, pero hasta allí llega el límite. De estar diseñados para vivir para siempre, ahora sólo vivimos entre 70 y 80 años.

C. La ira de Dios reduce la vida

Moisés sabía bien de lo que hablaba. El escribió el Génesis 6 donde se establecen las razones por las que el mundo de la generación de Noé fue destruido. La razón principal es que la maldad era la constante en el corazón de los hombres de ese tiempo. El pecado fue la razón principal por la que se redujo el tiempo de vida.

1. La consume y la turba

El verso siete del salmo noventa dice: “Porque con tu furor somos consumidos y con tu ira somos turbados”, que es un reconocimiento pleno y total que la molestia divina con Adán y la generación de Noé pasó a todas las generaciones y su enojo hace que la vida se consuma y la muerte turbe siempre la existencia de los hijos de Adán.
La Nueva traducción viviente traduce así este verso: “Nos marchitamos bajo tu enojo; tu furia nos abruma.” El texto señala de manera un poco más clara la condición que nos provoca saber que nuestros días van declinando a cada hora que pasa en una turbación constante por la cesación de la vida.

2. Por nuestras maldades y yerros

No se puede acusar a Dios de injusto por esta situación. Los hombres ofendemos a Dios y a veces a pesar de conocer sus mandamientos los desobedecemos acarreando sobre nosotros mayor condenación debido a que ya no se toma como desobediencia sino como rebeldía y obstinación.

La vida de Enoc que caminó con Dios y fue traspuesto para no ver muerte y la vida de Elías que fue llevado al cielo en un carro de fuego nos sirven de ejemplo para recordar que una vida justa siempre tiene su premio, al igual que una vida llena de maldad también tiene su recompensa.

El verso ocho del salmo noventa dice: “Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro” como una aceptación que cuando el hombre es puesto en la balanza de Dios generalmente sale reprobado porque su corazón tiene maldad y eso lo lleva a equivocarse en lo referente a la voluntad de Dios.

A causa de la maldad es que los hombres declinan día a día su existencia. Esta declinación se compara con un pensamiento. Algunas versiones traducen como gemido y suspiro para resaltar la brevedad de la vida de hombres y mujeres.

3. A los setenta y ochenta años

El promedio de vida de los hombres en la tierra varía en función de donde viven. En México en el 2016 el promedio llegó a 75 años. En países desarrollados el promedio oscila entre los 80-85 años.

Moisés dice que los hombres viven 70 años y los más robustos llegan a los 80 años, pero esa longevidad esta marcada por la molestia, porque si bien viven mucho, la vejez es cansada y fatigosa por la reducción total de fuerzas.

El hombre vive, es cierto, pero su vida termina en medio de penurias y dificultades físicas como resultado del pecado que llevó primero a Adán a la separación y a la generación de Noé a reducir drásticamente sus años de existencia.

4. Por eso debemos temer su indignación

La profunda reflexión de Moisés termina con una interrogante dirigida a los hombres.
¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido? Para resaltar la ignorancia de los hombres de la ira de Dios. El enojo de Dios redujo los años de vida y los reduce cuando la maldad es mucha.

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