La manutención de la humanidad

Dice la Biblia en Génesis 8: 22

“Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.”

Cuando Noé y sus hijos salieron del arca después del diluvio que arrasó con la raza humana, Dios hizo un solmene compromiso con toda la humanidad: sustentaría a los seres humanos mediante un perfecto equilibrio de su creación, una combinación perfecta de la agricultura, la temperatura, las estaciones del años y el diario devenir.

Esas palabras, junto con el arco iris que comenzó aparecer justamente luego de que Noé y su familia pisarán tierra firme tras largos cuarenta días metidos en el arca, garantizaban el sustento y en consecuencia la conservación y preservación de toda vida sobre la tierra y así ha sido desde esos tiempos.

La humanidad que desde Noé hasta nuestros días ha crecido hasta llegar a la impresionante cantidad de 6000 millones de personas ha sido sustentada siempre. Si bien en algunos lugares se han presentado situaciones de escasez no ha sido algo generalizado, sino muy focalizado y la ayuda humanitaria siempre ha auxiliado a los países necesitados.

Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para el año 2025 la humanidad alcanzará la cifra de 8500 millones de persona poblando este mundo y el Señor mantiene su promesa de hacer producir la tierra para que todos puedan subsistir consumiendo lo necesario.

Además Dios se comprometió con Noé a mantener un orden perfecto sobre la tierra desplegando su poder sobre las estaciones del año, haciendo que tanto el frío como el calor hagan sustentable este mundo, cuidando de manera exacta que los días y las noches tenga su tiempo ideal.

De esta forma Dios quería que a partir de Noé todas las generaciones comprendieran que este mundo se sustenta y se sostiene única y exclusivamente por la gracia del Señor. A la luz de la deforestación y contaminación que existe sobre el mundo podemos agradecer a Dios que a pesar de estas obras negligentes de los humanos, el mundo persiste.

Con ello queda claro que las promesas que hace Dios siempre las cumple y si Él ha dicho que habrá de proveer de manutención a la humanidad así habrá de ser.

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