Recompensas

Dice la Biblia en Mateo 10: 41

“El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá.”

Jesús termina su segundo sermón hablando de premios y recompensas a todos aquellos que son hospitalarios o practican la hospitalidad para con dos clases de personas: 1. Los profetas que no necesariamente implica quienes predicen sucesos o hechos, sino a quienes predican la palabra y 2. A los justos, quienes practican la piedad.

Cristo le dice a sus seguidores que quienes se portan compasivos con esta clase de personas recibirán un trato benéfico en sus vidas y lo hace porque tantos los profetas y justos están destinados a sufrir desprecio y toda clase de vejaciones por el evangelio de Cristo y por eso Jesús les pide o nos pide atenderlos con esmero y dedicación.

Las palabras de Cristo tienen como objetivo principal alentarnos para buscar una vida como la de los que anuncian su palabra y los que viven piadosamente, pero también para alentar la practica de recibir a quienes dedican su vida con integridad a proclamar las verdades del evangelio.

En un mundo marcado por el egoísmo y en una sociedad donde el individualismo prevalece sobre el bien común, Jesús le recuerda que espera de ellos solidaridad con quienes por causa de las buenas nuevas padecen persecución y hostigamiento. El riesgo que se correría por hacerlo sería menor frente a la recompensa que se obtendrá por recibirlos.

Cristo apela a sus seguidores diciéndoles que serán premiados o recompensados todos aquellos que se atreven y hacen a un lado su interés particular y dan cabida en sus hogares a aquellos que padecen por causa de la predicación de la palabra de Dios. Los perseguidos por anunciar el evangelio necesitarán ayuda y lo obtendrán de los discípulos de Cristo.

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