Un matrimonio que trabaja por el Señor

Dice la Biblia en Romanos 16: 3

“Saludad a Priscila y Aquila, mi colaboradores en Cristo Jesús.”

A las primeras personas que saluda Pablo en la carta a los Romanos es a un matrimonio que había conocido hace muchos años antes. A esta pareja el apóstol la conoció en la ciudad de Corintio. Llegaron allí justo cuando Pablo predicaba la palabra de Dios expulsados de Roma por un decreto del emperador Claudio.

Priscila y Aquila tenían justamente el mismo oficio que Pablo: se dedicaban a hacer tiendas de campaña y en la ciudad de Corinto trabajaron juntos en esa actividad, pero también trabajaron juntos en la predicación del evangelio de Cristo. Le fueron muy útiles en esa ciudad donde permaneció 18 meses.

Este matrimonio tuvo el empeño suficiente para hacer la obra de Dios en medio de una gran confrontación con los judíos de Corinto que hostigaban al apóstol para que dejara de anunciar las buenas nuevas a los gentiles. Fue de tal manera su oposición que lo denunciaron ante las autoridades romanas de esa ciudad.

Ellos dos apoyaron incondicionalmente a Pablo. Al apóstol esa actitud no se le olvidaba y por ello son justamente ellos los primeros en ser mencionados en su despedida en la carta a los Romanos. Ellos habían vuelto de nueva cuenta a su ciudad de origen y recibieron la misiva de Pablo.

Priscila y Aquila es un matrimonio que nos recuerda que es posible servir a Dios en nuestra vida de pareja. Ellos nos muestran como podemos entregar nuestro matrimonio a la obra de Cristo y también nos dejan en claro que el servicio a Dios no está exento de dificultades y problemas.

Pero un matrimonio que sirve junto o unido al Señor podrá hacer siempre frente a este tipo de adversidades y situaciones que ponen en peligro la vida o el patrimonio que han construido como pareja. Ellos antepusieron sus problemas como matrimonio a la causa de Cristo. Supieron hacer a un lado sus conflictos como pareja para darle lugar al Señor.

Por eso Pablo los recuerda como unos ejemplares colaboradores suyos que supieron estar presente en los momentos en que más se les necesitaba.

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