La seguridad del futuro de los hijos

Dice la Biblia en Salmos 102: 28

“Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su descendencia será establecida delante de ti.”

Una de las grandes preocupaciones de todos los hombres es el futuro. Es tan impredecible e inquietante que produce en todos ansiedad y temor. La aflicción aumenta esa situación o esa percepción y en muchas ocasiones ahoga a las personas porque se desconoce el fin que ha de tener cada uno.

La desesperación puede crecer aún más cuando volteamos a ver a nuestros hijos porque la desaparición física implica dejarlos a merced de este mundo donde la maldad e iniquidad imperan y puede dañarlos, pero el salmista recuerda que Dios es el mismo desde siempre y para siempre.

El autor de este salmo vive angustiado y afligido por diversas circunstancias, pero ha derramado su corazón y su alma delante de Dios y, entonces, concluye su plegaria con la certeza y convicción de que su descendencia será guardada por Dios. Sus vástagos serán protegidos por el Señor que es el mismo ayer, hoy y siempre.

Los hijos representan la más grande bendición que Dios le ha dado al hombre. Son su herencia directa. La manera en la que Dios le muestra su favor. De allí que el alma reposa cuando se tiene la seguridad de que Dios velará por los descendientes y de ningún modo los dejará solos.

El salmista está confiado y seguro que sus hijos serán resguardados por la mano poderosa de Dios y eso basta para sentirse satisfecho y experimentar la tranquilidad y reposo que sólo se puede tener cuando tenemos la seguridad y la convicción de que Dios tendrá un trato afable para nuestros retoños.

Para llegar a esta certeza el autor del salmo paso tiempo con Dios, se refugió en el Creador en los momentos de mayor angustia y probó y comprobó que Dios está siempre pendiente de sus hijos y por eso con solvencia y categóricamente declara que sus hijos habitarán seguros delante del Señor.

Presentarse ante de Dios y derramar nuestro ser ante su presencia nos da la fuerza para enfrentar las adversidades, pero también nos da la seguridad de que el mañana esta en sus manos y siempre será mejor si Dios nos acompaña.

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