Volver a ser niños

Dice la Biblia en Mateo 18: 3

“y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”

Cristo le ordenó a su seguidores regresar a la infancia y vivir como si fueran niños. No, no me mal interprete. No les pidió que se comportaran como adultos inmaduros o como personas adultas sin responsabilidad, sino les solicitó imitar todo lo positivo que podemos encontrar en la etapa infantil de los seres humanos.

De los pequeños podemos aprender muchas y variadas experiencias. Ellos nos pueden aleccionar grandemente de cómo vivir sin malicia. Los niños carecen de esa hipocresía que hace que las personas finjan o encubran con mentiras y engaños sus verdaderas intenciones hacia los demás. Eso se llama malicia. Su polo opuesto es la sinceridad.

Los niños también nos dan catedra a la hora de perdonar. Los agravios y ofensas en ellos duran una mañana o una tarde. Es tan efímero su enojo que con una rapidez sorprendente vuelven a jugar con quien riñeron por un juguete o por una actividad que los hizo enojar. Los niños no son de mecha corta. Más bien no tienen mecha.

La infancia se caracteriza también por su inocencia. Su corazón es tan limpio que la maldad no ha permeado a esta edad su existencia y caminan por el mundo haciendo bien a quien se encuentran. No desconfían, siempre se desprenden de lo que tienen para dárselo a otro sin importar si quien recibe su beneficio es merecedor o no.

Los seguidores de Cristo deben preguntarse si su vida asemeja a la de un niño en estas tres sucintas áreas. Y debe ser una pregunta seria y constante y por supuesto la respuesta debe ser con toda honestidad y con toda sinceridad porque de esta actitud dependerá su acceso o rechazo al reino de los cielos.

El reino de los cielos tiene derecho de admisión y si pudiéramos imaginar su entrada podríamos ver en enorme letrero que dice: “Acceso solo para personas arrepentidas y que son como niños. Inútil presentarse sin estos requisitos. Evite la pena de ser rechazado en este lugar. “

Para entrar al reino de los cielos debemos recordar que los niños son nuestro ejemplo para hacernos como ellos.

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