La esperanza del regreso de Cristo debe cuidarse

Dice la Biblia en 2ª de Pedro 3: 17 “Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.”

La doctrina del regreso de Cristo debe palpitar siempre en el corazón de los creyentes. Bajo ninguna circunstancia se debe bajar la guarda respecto a esta importantísima enseñanza y si es necesario luchar por ella jamás se debe claudicar. Recordar siempre que Cristo ha de volver es irrenunciable.

Pedro sabe que esta doctrina es la que sufrirá más embates porque constituye la esperanza cristiana de largo aliento. Por eso le pide a sus lectores que tenga cuidado, que se protejan, que se cuiden de todos aquellos falsos maestros que la rechazan o la tergiversan con los más variados fines.

Olvidar que Jesús volverá relaja a la iglesia, arrastra a los creyentes al error de los inicuos y en consecuencia a la iniquidad. Hace que el pueblo de Dios crea o piense que la tierra es su hogar o que este mundo es el destino final de la grey cristiana y eso es una mentira. Este mundo nunca será nuestra habitación.

Cuando Cristo habló de su partida, habló también de su regreso. Le dedicó parábolas para hacerla clara, pero sobre todo para advertir el riesgo de los creyentes de dejarla de esperar y centrarse en sí mismos o concentrarse en los placeres que este mundo ofrece, sin saber que su regreso es lo mejor que puede ocurrirle a la iglesia.

Una y otra vez pidió que se velará. Que se estuviera preparado y a la expectativa siempre. Que en momentos de mucha tristeza recordásemos que ha de volver, pero también en momentos de gran alegría tuviéramos presente que por más bien que le vaya a la iglesia sobre esta tierra nunca será su hogar.

Las palabras que Pedro escribe en su segunda carta, le pide a la cristiandad universal que se mantengan firmes en esta enseñanza y no se dejen engañar por el error de los perversos que buscan arrastrar a los demás a la duda y al abandono de la enseñanza de que él volverá a recoger a sus hijos. Tardará, tal vez, pero con toda seguridad vendrá otra vez.

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