Dios es el origen de todo

Dice la Biblia en Hechos 17: 25 “….pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.”

Pablo llegó a Atenas, la cuna del pensamiento occidental. La tradición pedagógica de la ciudad se mantenía intacta desde tiempos de Platón, Aristóteles y Sócrates. Los atenienses fieles a sus antepasados seguían discutiendo y tratando de descubrir el origen de todas las cosas.

Y hasta allí llegó el apóstol con su sencillo mensaje de salvación en Cristo. Mensaje que por supuesto les pareció una locura a los griegos. Decir que Cristo resucitó les parecía un disparate. Una verdadera estupidez porque la razón que para ellos era la madre de toda idea, jamás podría aceptar una verdad como ésta. Una fábula sí, pero uno una realidad.

A ellos, Pablo les recordó o les mostró que el origen de todo esta precisamente en Dios. Sí, el Dios de los hebreos, pero que en Jesucristo se reveló a todo el mundo. Allí está el origen de todo porque es precisamente el Señor el que da vida y aliento y todas las cosas a todos los seres humanos, sin importar sin son bueno o malos.

Y justamente el origen de la existencia se encuentra en esa verdad que Pablo lanzó desde el areópago ateniense: Dios es el autor de la vida. Vivimos porque recibimos el aliento de parte de Dios, sin esa virtud la existencia no puede ser posible. La vida se termina cuando se acaba el aliento.

La vida es un don de Dios y partir de allí se construye todo lo demás. Primero es la existencia, luego la razón y el origen de ambas radica en Dios, únicamente.

Por ese hecho Dios merece todo el honor y toda la gloria porque sin él nada sería posible. En primer lugar la vida no existiría tal como la conocemos si no fuera por la voluntad de Dios que sopló en Adán aliento de vida y entonces fue Adán un ser viviente. La vida, entonces, depende de ese hecho que se repite cada que una persona llega al mundo.

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