Hijos que comparten la palabra de Dios

Dice la Biblia en Hechos 2: 17

“…vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán…”.

La maldad de este mundo daña severamente a la familia. La desintegración del hogar es el mejor instrumento que el maligno ha encontrado para dañar a las sociedades en todo el mundo. Cuando a los hijos se les arrebata su hogar es casi seguro que se les está causando un daño de proporciones mayúsculas.

El profeta Joel escribió estas líneas que siglos más tarde, el apóstol Pedro utilizó para explicar el arribo del Espíritu Santo a la tierra. La crisis social que se vivía en Jerusalén había golpeado los hogares judíos. La familia estaba en crisis. Los padres habían abandonado su misión de formar hijos en el conocimiento de la vida, pero sobre todo de Dios.

Dios les recuerda que sus planes incluyen a todos los integrantes de una casa. Los padres y los hijos.

La familia es un concepto que va más allá de solo formar parte de un conglomerado social. La familia constituye un fin fundamental para la vida del ser humano y para el desarrollo de la iglesia. Un matrimonio que procrea hijos colabora en el extendimiento del reino de los cielos cuando permite que Dios controle el hogar.

Cuando Joel escribió el texto que hoy meditamos y cuando Pedro lo retomó el día de Pentecostés cuando el Espíritu Santo fue enviado a la tierra Dios tenía bien en claro que los hijos son más que extensiones del padre o la madre de un hogar. Los hijos son depositarios de la fe que sus padres tienen, pero sobre todo pueden ser instrumentos de Dios.

Pero yendo más allá, los hijos, hombres y mujeres, que experimentan la llenura del Espíritu Santo se pueden convertir en profetas, no solo en el sentido de anunciar o develar sucesos del futuro, pero también al predicar la palabra de Dios. Los hijos que experimentan la presencia de Dios en sus vidas son predicadores de la fe evangélica.

La vida de pareja se extiende en los hijos y puede convertirse en una emocionante travesía cuando dejamos que sea Dios quien controle la existencia de nuestros vástagos. Dios se encargara de llevarlos por caminos insospechados, por rutas inesperadas y por sendas de gozo al ser paladines de la palabra de Dios.

En la proclamación de la revelación divina los hijos forman parte del plan perfecto que Dios tiene para los creyentes. La familia completa forma parte del plan de Dios.

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