La alegría en el matrimonio

La alegría en el matrimonioDice la Biblia en Proverbios 5: 18

“…Y alégrate con la mujer de tu juventud.”

El matrimonio es ante todo alegría. La alegría es el mejor estado de animo. Cierto la existencia y en consecuencia la vida matrimonial tiene de pronto y por algunos espacios de tiempo momentos de dificultades y de tribulación, pero la alegría suele ser el mejor antídoto para enfrentarlos.

El proverbista se dirige particularmente al esposo en este texto para pedirle que no ha de buscar alegría en otro lado porque el regocijo lo tiene en casa con su esposa. Se entiende entonces que la consorte tiene la capacidad inmensa de regocijar a su marido. No es que se vuelva su entrenamiento, pero su actitud sirve mucho para que su esposo se sienta dichoso.

Se conjuga así el deber del conyugue y el deber de la esposa. Su hogar es un centro de alegría. El tiempo en lugar de volver su relación una rutina o una costumbre debe consolidar la relación que comenzó en su juventud. Para ello la alegría juega un papel fundamental en sus vidas.

El esposo puede buscar afuera de su hogar esparcimiento con otra mujer, pero es algo equivocado porque en su casa tiene la fuente misma del disfrute y relajamiento. No hay necesidad si quiera de mirar fuera, se puede recrear con la mujer de su juventud que está para alegrarlo.

El matrimonio es una de las invenciones más grandes de Dios. Diseñado para el disfrute del hombre y la mujer fue creado para acompañarse en la vida, pero también para pasarla muy bien, siempre y cuando se atiendan las recomendaciones de su inventor: el Creador del universo que es muy sabio.

El Señor sabía perfectamente que la relación matrimonial era un reto para cada ser humano y por eso estableció como uno de sus pilares la alegría. Vivir en alegría con nuestra pareja nos ayudará a mantener siempre viva la llama del amor. Al esposo se le ordena alegrarse con la mujer de su juventud y en consecuencia a la esposa a ser una fuente de alegría.

Así la aventura conyugal se convierte en una de las etapas más maravillosas en la vida de todos los seres humanos. En sentido contrario, la tristeza o la infelicidad solo abonan para aquellos que piensan que el matrimonio no tiene sentido porque solo propicia seres insatisfechos.

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