Gratitud a Dios por su palabra

Dice la Biblia en Salmos 119: 62

“A medianoche me levanto para alabarte por tus justos juicios.”

Suspender o pausar actividades placenteras para dedicar ese tiempo para alabar a Dios por dejarnos acercar a su bendita palabra es uno de los más grandes retos que tiene el creyente porque al hacerlo revela completamente su interés y su compromiso con la revelación escrita del Señor.

El salmista se levantaba a la media noche, cuando el sueño es más intenso y es muy complicado abandonarlo para alabar a Dios por sus justos juicios, una manera de llamar la Escritura. Lograr este acción solo puede ser resultado de la pasión y determinación por la Biblia.

Para el autor de este verso era tan importante la palabra de Dios, que sentía necesidad de alabar a Dios. Para él los justos juicios de Dios contenidos en el libro de libros son de tal naturaleza que se toma su tiempo para adorar y exaltar a Dios porque justamente Él es su autor o quien inspiró su revelación.

Lo extraordinario de la palabra de Dios hace extraordinario a Dios y en consecuencia obliga a una exaltación extraordinaria por eso al hacerlo a la media noche refleja claramente que se ha entendido a cabalidad lo que representa contar con la revelación escrita del Creador del universo.

Contar con la palabra de Dios en nuestras vidas es la bendición más grande que se puede tener. Es tal su valor en nuestras vidas y leerla, meditarla y obedecerla trae tanta bendición a nuestras vidas que debemos tomar un tiempo para decirle a Dios muchas gracias por no habernos dejado a la deriva.

El salmista ha recibido tantos beneficios por acercarse a la Escritura que no duda un momento en dejar los placeres de esta vida para bendecir a Dios por esa compasión tan grande al dejarlo con su palabra.

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