Negligencia que destruye

Dice la Biblia en Proverbios 18: 9

“También el que es negligente en su trabajo es hermano del hombre disipador.”

Una serie sobre la explosión de la planta nuclear de Chernobyl en la antigua Unión de Republicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1986, en lo que hoy es Ucrania, ha regresado a la discusión si ese accidente catastrófico no solo por los muertos, sino también por sus efectos con la radiación en el medio ambiente y personas se trató de una negligencia.

Quizá como en ninguna otro suceso de la historia de la humanidad una negligencia de los encargados de supervisar la operación de ese lugar dio como resultado una destrucción de tal nivel que toda Europa se estremeció ante un hecho ocurrido en un apartado lugar del planeta.

Y si así fue, la negligencia emparentó con la destrucción de una manera, que tal vez ni el propio Salomón imaginó a la hora de escribir el proverbio que hoy meditamos.

El negligente emparenta con el disipador o destructor. Ambos se hermanan porque provocan el mismo resultado. Aunque se repudia más a quien destruye, la persona que es descuidada en la labor que lleva a cabo es proporcionalmente igual que el otro porque produce las mismas consecuencias.

El autor de Proverbios hace un llamado no tanto al destructor porque esta persona ha perdido ya todo sentido de responsabilidad y cuidado con lo suyo y con lo de los demás, mas bien llama la atención de aquellos que tienen frente así una responsabilidad laboral ya sea privada o pública.

Para resaltar lo pernicioso, grave y lesivo que puede ser una persona sin cuidado en lo que hace o en la encomienda que tiene, el proverbista emplea una comparación. Las comparaciones son detestables, pero sumamente útiles a la hora de precisar alguna conducta o alguna acción.

El negligente con todas sus credenciales o conocimiento resulta idéntico a un ignorante que destruye o causa pérdidas a una sociedad. No hay diferencia entre quien cuenta con los grados académicos mas elevados, que con un ignorante que no sabe diferenciar entre lo valioso y las cosas sin valor porque destruye por igual.

Salomón quiere que todas las personas pongan cuidado en lo que hacen para no perjudicar a nadie.

 

 

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