Guarda secreto

Dice la Biblia en Proverbios 25: 9 “Trata tu causa con tu compañero, y no descubras el secreto a otro.”

La versión Traducción al lenguaje actual presenta este verso de la siguiente forma: “Defiéndete si es necesario, pero no le cuentes a nadie lo que otros te han confiado” para señalar el mal que muchas personas adolecen, que a la hora de defenderse o discutir con alguien sobre algún problema son incapaces de reservar algún secreto que les fue dado.

Con tal de salvarse o aparecer como inocentes de una conducta inapropiada, hay seres humanos que no tienen empacho alguno en hacer público alguna información que les fue dada por parte de una persona que confió en ellos. Son seres incapaces de guardar la secrecía debida.

El propio proverbista señala que esta actitud es una infamia, es decir, quien divulga una confesión o quien revela algo que le fue contado con toda la confianza. Es una miseria humana muy común que personas que tienen bajo su resguardo hechos que nadie más tiene de un amigo o familiar lo divulguen con tal facilidad que dejan pasmados a todos.

Dios a través del autor de este proverbio desea que podamos entender la importancia de ser reservados y no traicionar la confianza de quienes vieron en nosotros personas leales y dignas de entregarles parte de su vida al contarnos algún suceso o hecho que les resultaba difícil llevar por ellos mismos.

Amigos y familiares buscarán siempre alguien en quien descargar una pena o dolor que haya en su alma y entonces habrán de confiar algún suceso ocurrido en su existencia a alguien. Ese alguien debe estar consciente de la enorme responsabilidad que asume al conocer en detalle la vida de una persona.

Bajo ninguna razón debe revelar lo que se le ha dicho. Aún cuando con eso “salve” o “libre” un problema o una adversidad. Deberá mantenerse en silencio. Es una virtud callarse lo que se sabe de alguien, pero es magnánimo guardar silencio cuando con solo decir lo que se sabe pueda evitar un problema personal.

Que Dios nos de sabiduría para callar o guardar silencio a la hora de discutir con alguien y no revelar secretos que nos han sido confiados.

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