Dios provee sana sabiduría

Dice la Biblia en Proverbios 2: 7 “Él provee de sana sabiduría a los rectos…”.

La Escritura señala con toda claridad que hay dos clases de sabiduría: 1. La humana que es terrenal, animal, diabólica y 2. La celestial que es pura, pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía, según leemos en la carta de Santiago.

El proverbista dice con toda claridad que Dios es proveedor de sana sabiduría. Comprendemos entonces que los que a Dios se allegan no son de ninguna manera personas ignorantes o carentes de sentido común o discernimiento en temas básicos para la existencia humana como las decisiones de vida.

El estudio y meditación de la Escritura convierte a las personas en individuos con una lógica más allá de lo ordinario. David lo sabía perfectamente cuando escribió: “El testimonio del Señor es fiel que hace sabio al sencillo”. A través de la Biblia los seres humanos pueden abrevar conocimiento y entendimiento.

Para recibirla solo hay un requisito, según leemos en este texto y es la rectitud. La palabra “rectitud” o la expresión “rectos” tienen diversas traducciones como por ejemplo: honrado, íntegro, intachable. A esta clase de personas Dios se encarga de darles o proveerles sabiduría.

Siempre habrá que distinguir conocimiento y sabiduría. El conocimiento lo pueden adquirir todos aquellos que se disciplinen o se esfuercen. Los japoneses suelen decir que algún día la disciplina superará a la inteligencia. Pero la sabiduría, aquella que hace que las personas tomen las mejores decisiones para su vida, solo viene de Dios.

Es es la sana sabiduría que tiene más relación con el carácter de la personas para vivir y cohabitar en paz con sus semejantes que la que se adquiere en instituciones educativas. No digo que el creyente rechace esta clase de enseñanza, sino más bien que si la tiene no se conforme con ella y busque la sabiduría del cielo.

Las palabras de la carta de Santiago que mencionamos líneas arriba nos ayudan para distinguir cuando la sabiduría de una persona es humana cien por ciento o celestial: la clave esta en los frutos en la vida de quien la posee.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: