El fin del mundo

Dice la Biblia en Mateo 28: 20

“…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

La Gran Comisión o la evangelización del mundo tiene una promesa de acompañamiento por parte de Cristo, pero también tiene fecha de caducidad. El evangelio dejará de anunciarse o proclamarse entre los hombres cuando llegue el fin del mundo, según podemos leer en el verso que hoy meditamos.

Cristo estableció con toda claridad que este mundo no será para siempre. La vida terrenal tal como la conocemos en la actualidad no será para siempre, sino que acabará y eso ocurrirá justamente cuando Jesús vuelva como lo prometió a sus seguidores antes de irse de esta tierra.

El fin del mundo o la destrucción de la tierra forma parte de los eventos del futuro que acontecerán con toda seguridad porque así ha ocurrido con cada una de las promesas o anuncios que Cristo hizo. Antes de irse dijo que vendría el Espíritu Santo y vino el día de Pentecostés.

Dijo que la iglesia sería perseguida y así ha sido por muchos siglos. En diferentes partes del mundo y en diferentes épocas, el cuerpo de Cristo ha padecido embates por parte de los enemigos del Señor que quisieran su fin, pero la promesa de Cristo de que las puertas del infierno no podrían contra ella ha sido fiel y firme.

Y si Cristo dijo que el mundo tendría un fin, esto en verdad sucederá. La historia de la humanidad sobre la tierra llegará a su final cuando Cristo instale su reino para siempre sobre la tierra, una vez que haya juzgado a los vivos y a los muertos y haya derrotado para siempre al maligno.

Los cristianos mantenemos esa esperanza. La certeza de que Él volverá por su pueblo y nos llevará a las mansiones que nos fue a preparar para que donde Él esté nosotros también estemos. Recordarlo siempre nos llenará de alegría porque un día cesará nuestra lucha contra la maldad instalada en este mundo.

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