En defensa del matrimonio

Dice la Biblia en Mateo 14: 4

“…Juan le decía: No te es lícito tenerla.”

Herodes y Herodías sostenían una relación inmoral. Ella era esposa de uno de los hermanos de Herodes llamado Felipe. Juan El Bautista en una de sus predicaciones había señalado esa inmoralidad del gobernante judío y eso fastidió gravemente a la mujer que buscó a partir de ese momento dañar al profeta.

La relación de Herodes con Herodías era una violación flagrante a un mandamiento establecido en el libro de Levítico que prohibía expresamente relaciones maritales entre cuñados y por eso Juan, un vigoroso profeta, piadoso en toda la extensión de la palabra se oponía a esta relación de pareja.

El profeta sabía perfectamente que el desorden moral de un matrimonio o más bien de una relación entre dos personas era el principio de la inmoralidad de una sociedad y en consecuencia de su destrucción y por eso denunció públicamente a esta pareja que se dañaba y dañaba a otros.

El matrimonio no puede fincarse o no puede surgir contraviniendo las ordenanzas de Dios porque el Señor fue el diseñador de esa relación. Quien piensa que puede edificar su vida de pareja atropellando las buenas costumbres o las reglas que la Escritura establece está completamente equivocado al pensar que alcanzará su realización.

Las palabras que Juan dirigió a Herodías y Herodes le costaron la vida. Él pudo haberse quedado callado sin decir nada, pero fustigó y denunció a los poderosos de su tiempo y su ejemplo nos ayuda a nosotros a defender la institución matrimonial con todo vigor y con toda fortaleza porque la vida en pareja es una creación divina.

Juan El Bautista fue un defensor de la institución matrimonial porque sabía perfectamente que allí es donde se engendran y forman los seres humanos que habrán de dar continuidad a la propagación de la especie y es necesario que lo hagan en las mejores condiciones morales.

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