Desesperación por la Escritura

Dice la Biblia en Salmos 119: 174

“He deseado tu salvación, oh Jehová, y tu ley es mi delicia.”

La intensidad con la que pedimos a Dios que nos salve debe ser exactamente la misma con la que debemos disfrutar de su palabra. El deseo de que Dios nos ayude en los momentos de dificultad debe tener las misma fuerza con la que disfrutemos la Escritura, no menos, no más.

El salmo 119 es un salmo escrito para apasionarnos por la revelación escrita de Dios. Es el capítulo más largo de la Biblia como un recordatorio que la existencia del creyente dependen fundamentalmente de su relación con lo que Dios ha establecido en su palabra y por ella debe sentir un profundo respeto, pero también un anhelo ferviente.

Así como deseamos desde lo más profundo de nuestro ser que el Señor intervenga en nuestra vida, en ese mismo grado o con esa misma pasión debemos buscar la Escritura, pero no solo cuando tengamos una necesidad, sino en cualquier momento, en cualquier tiempo necesitamos acercarnos a los preceptos del Creador.

No debemos perder de vista nunca que la voluntad de Dios se revela con toda precisión en su palabra escrita. Allí encontramos sus deseos, sus anhelos y los límites que ha establecido para sus creaturas. Al acercarnos a la Escritura nos aproximamos al manual o instructivo para vivir como Dios desea.

De allí la importancia o relevancia de buscarla diariamente, sin importar la hora del día, sin importar “descuidar” nuestras ocupaciones. El texto que hoy meditamos tiene ese sentido, así como buscamos desesperadamente la ayuda divina en situaciones extremas, de igual modo con desesperación debemos buscar sus mandamientos.

Eso demostrará o comprobará que a Dios lo buscamos no solo por lo que hace, sino por lo que es. Dios se agrada cuando le hacemos ver que vamos tras él no por lo que nos va a dar, sino por lo que él ya hecho en nuestra vida. Seguirlo por lo que nos ha dado es gratitud, seguirlo por lo que nos va a dar es interés.

El salmista quiere impregnar en nosotros la determinación de buscar su palabra con todo ahínco, sin pausas, sin ausencias, sino siempre considerando su relevación como lo más valioso en nuestras vidas.

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