El imperativo de salvar la vida de los inocentes

Dice la Biblia en Proverbios 24: 11 “Libra a los que son llevados a la muerte; salva a los que están en peligro de muerte.”

Me gusta la versión de la Biblia llamada Nueva Traducción Viviente sobre este texto:“Rescata a los que están injustamente condenados a morir, sálvalos mientras van tambaleando hacia su muerte.” Porque precisa con toda claridad a quienes se debe salvar: a los inocentes o los que no tienen culpa y que no pueden hacer nada por ellos mismos.

Salomón apela a la solidaridad y compasión de las personas y reprueba la indiferencia, pasividad, apatía y frialdad muy común entre los seres humanos frente a la desgracia de otros. El sabio rey de Israel escribe este proverbio para combatir la desidia, dejadez y despreocupación.

Es importante percatarnos que el tono del texto no es el de una sugerencia o una opción. Tampoco es una invitación o una alternativa. El texto está escrito justamente como un imperativo. La idea es que una persona que ve en peligro de muerte a un ser que no puede defenderse acuda a ayudarlo.

Es una obligación para quien sabe que la muerte acecha a alguien hacer el mejor de sus esfuerzos y salvarlo. Esta orden está escrita para recordarnos que tenemos una doble responsabilidad con nuestros semejantes y no debe importarnos a quien o quienes habremos de enfrentar en esta ardua y hasta veces peligrosa tarea.

El ejemplo más acabado de esta clase de talante lo encontramos en las parteras del tiempo de Éxodo: Sifra y Fúa que desobedecieron la orden de Faraón de matar a los niños de las hebreas y preservar la vida de las niñas recién nacidas. La Escritura dice que Dios hizo bien a las parteras.

Salvar a los condenados a muerte y a los que están en peligro de muerte es un deber moral y un mandamiento divino en el que Dios habrá de ayudar y recompensar porque no está exento de dificultades e incomodidades.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: