María y José un matrimonio sin egoísmo

Dice la Biblia en Mateo 1: 24 “Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.”

El matrimonio de José y María merecería un tratado. Fueron la pareja que Dios escogió para acoger a nuestro Señor. Siempre he pensado que Jesús debía ser criado por padres muy piadosos y Dios miró en María y José la pareja perfecta. Pero qué fue lo que vio para escogerlo a ellos.

Eran personas de una profunda fe y no menos grande piedad. Amaban a Dios con todas sus fuerzas y algo muy peculiar es que sujetaban a la voluntad de Dios sus sueños y anhelos. Su matrimonio pasó por el fuego cuando María quedó embarazada por el Espíritu Santo y José quiso dejarla secretamente para que no fuera lapidada. No era orgulloso ni vengativo.

A ambos Dios les habló a través de un ángel. María recibió la revelación directa y José por medio de sueños. A María solo se le comunicó una sola vez la voluntad de Dios por medio de un enviado de Dios, pero en el caso de José fue la manera en la que se le dijo que nacería Jesús, que saliera de Belén y que regresara de Egipto.

María ya no recibió revelación, según leemos en el evangelio de Mateo, pero no tuvo ningún problema en sujetarse para salir de Belén con su pequeño hijo y tampoco se opuso a regresar de Egipto e instalarse en Nazaret. Era una esposa sumisa a un marido que la amaba profundamente.

Ese fue en el ambiente donde creció Jesús. Padres muy piadosos y que se amaban y respetaban intensamente. El ambiente no podía ser mejor. El Hijo de Dios creció rodeado de apreció, amor y cuidados. Aprendió el oficio de su papá que era carpintero, como correspondía a la cultura judía de que un padre debía enseñar a su vástago un oficio.

El matrimonio de José y María son un gran referente para aprender a vivir en pareja. Anteponer a Dios por encima de todo siempre será bendecido. Sujetar nuestros planes a la voluntad de Dios nos unirá más como pareja y colocarnos en el rol que nos corresponde a cada uno dará al hogar la estabilidad y armonía para que los hijos crezcan bien.

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