Cristo viene por los vivos y por los muertos

Dice la Biblia en Juan 21: 22 “Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme.

Jesús fue muy claro con sus discípulos: Él volvería. El regreso de Cristo no es una invención de sus seguidores, tampoco es una ilusión para obtener adeptos o un engaño para asustar a la gente. El retorno de Jesucristo es una verdad que Cristo propagó entre los suyos todas las veces que le fue posible.

El evangelista Juan retrata una de esas ocasiones: Luego de la resurrección y al momento de restaurar a Pedro, quien lo había negado tres veces, Jesús le dice a su testarudo apóstol que le esperaba una vida en la que su opinión o su voluntad estaría sujeta a otros y que sería llevado a lugares donde él ni siquiera quería.

Al conocer su destino, Pedro voltea a ver quien había escuchado lo que Jesús le había dicho y encuentra a Juan. Al verlo instintivamente interroga a Jesús para preguntarle que habría de ser de su compañero. Si a él le esperaba ese futuro el quería saber con exactitud que sería de su hermano.

Es allí cuando Jesús le responde que si a le placía, Juan podría vivir por muchos años hasta el que el Señor volviera. No quiso decir que no moriría, sino que podría quedar con vida si Cristo así lo quisiera. La idea que Cristo resaltar es que Él volvería. Que su regreso no estaba a discusión era y es un evento que ocurrirá.

Lo que si nos enseña este texto es que algunos creyentes lo recibirán en una tumba, pero otros lo recibirán en vida. Esta aseveración nos sirve para estar conscientes de que nuestro Señor retornará y a algunos habrá de sorprendernos con vida y a otros los levantará de la tumba con poder.

El regreso de Cristo es, ha sido y será siempre una doctrina indispensable para comprender que nuestro paso este mundo es efímero. No es, ni será nunca nuestro hogar. Es un tiempo en el que venimos servir a Dios con todo nuestro corazón para luego encontrarnos con él en su presencia.

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