Salmón y Rahab un matrimonio singular: olvidaron el pasado

Dice la Biblia en Mateo 1: 5 “Salmón engendró de Rahab a Booz…”.

El matrimonio de Salmón y Rahab es quizá uno de los más ilustrativos de que cuando una pareja se une el pasado de ambos debe quedar desterrado para siempre. Ella era una prostituta que ayudó a dos espías hebreos que habían sido enviados a reconocer la tierra de Jericó y con ese acto salvó su vida y la de su familia, según nos relata el libro de Josué.

El Nuevo Testamento recuerda a esa mujer por su fe. Casi cuatro décadas habían pasado desde que Faraón había sido destruido en el Mar Rojo y ella había creído fielmente que Dios estaba con su pueblo, a pesar de su escandalosa vida ella tuvo fe y cuando se incorporó al pueblo de Dios conoció a Salmón, un descendiente directo de Abraham, el padre de la fe.

Comenzaron, entonces, una relación que los llevó a casarse y atrás, muy atrás, quedó lo que ella había sido. Salmón olvidó lo que su consorte había sido y comenzaron una nueva vida en la tierra prometida que Dios le había dicho a Abraham que le había de dar a sus descendientes.

Esta pareja es una muestra fehaciente que el pasado por más escandaloso que sea, por más difícil que haya sido o por más traumático, debe hacerse a un lado para vivir en paz y armonía con nuestra pareja. A Salmón no le importó lo que su esposa había sido, lo importante era lo que sería para él.

En ocasiones el pasado se convierte en el gran estorbo o gran dique para que las parejas disfruten su relación. De Salmón aprendemos que debemos olvidar y dejar de pensar en lo que ocurrió y dedicarnos por completo a construir nuestro futuro basado en el amor y el respeto a nuestro consorte.

Rahab paso de ser una prostituta a una mujer respetada. El matrimonio con Salmón la redimió de sus pecados pasados y se convirtió en una mujer piadosa que tuvo el privilegio de llevar en su seno a uno de los antepasados de Cristo. De ser una mujer llena de vergüenza y oprobio en Jericó se convirtió en una de la integrantes de la genealogía de Jesús.

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