Matrimonios generosos

Dice la Biblia en 1º de Samuel 25: 3 Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa apariencia, pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb.

Cuando la Escritura retrata algunos matrimonios lo hace para resaltar las virtudes de ambos o para señalar con toda claridad la diferencia de su personalidad. Es un hecho que las decenas de matrimonios de los que habla la palabra de Dios o bien llevaban una vida armoniosa o de plano sobrellevan su relación.

El caso de Nabal, cuyo nombre significa necio y Abigail es un caso como de estos últimos. Por alguna razón que la Biblia no precisa una mujer inteligente y hermosa se casó con un varón duro y de malvado. El autor lo contrasta con Caleb que fue junto con Josué, los únicos que entraron en la tierra prometida, luego de la travesía de 40 años en el desierto.

Es de imaginarse la relación de pareja entre estos consortes. Ella cultivando su mente y su corazón y él afanado absolutamente en la multiplicación de sus riquezas. Viendo como crecían sus posesiones y ocupado en lo material sin tregua alguna, mientras su esposa miraba el mundo de otra manera.

Por supuesto que había grandes diferencias en un tema que siempre ha generado dificultades en todas las parejas: el dinero dirigido a ayudar a los necesitados o auxiliar a los menesterosos. Ella era dadivosa. Atendía a su prójimo con dedicación, pero su esposo simplemente pensaba que lo suyo era suyo y de nadie más.

Una vida así es muy difícil porque habrá de confrontar a los esposos. Por eso o los consortes se vuelven dadivosos con todas las bendiciones que eso traerá o se convierten en unos grandes avaros con las grandes penalidades que habrán de padecer por cerrar su corazón a la necesidad de los demás.

La historia de Nabal y Abigail nos demuestran que siempre la ayuda a los necesitados prevalecerá porque en una ocasión cuando David necesitó ayuda y Nabal se la negó, su esposa Abigail le brindó auxilio porque la ira de David se habían encendido por la falta de solidaridad de Nabal cuyos ganados eran protegidos por David cuando huía de Saúl.

La valiente actitud de Abigail le valió salvar a su familia, pero cuando Nabal supo lo que le habían entregado a David murió de un ataque al corazón. Murió porque no supo poner en su lugar sus posesiones. Abigail enviudó y casó con David. Su buen entendimiento y su belleza fueron muy atractivos para David.

La generosidad siempre será una bendición para los matrimonios porque harán de su relación una relación con sentido y con propósito.

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