Amor por los amigos

Dice la Biblia en Juan 15: 13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

El discurso de Jesús en el capítulo 15 del evangelio de Juan tiene como propósito central alentar a sus seguidores a mantenerse unidos a su persona. La parábola de la vid y sus ramas constituyen el ejemplo claro de mantenerse siempre unidos a Cristo para, al igual que ese árbol, dar fruto en abundancia.

Una de las manifestaciones visibles de esa unión es justamente el amor. El amor entre sus seguidores será, de acuerdo a la palabras de Cristo, la mejor manera de sustentar que en realidad estamos ligados a la persona de Cristo. La cohesión con Cristo ineludiblemente nos hará amar. Si no amamos simplemente Cristo no está en nuestra vida.

Pero al hablar del amor, Cristo fue más allá. El Señor no quería seguidores que amaran solo de palabra y estableció una medida o una forma para medir esa capacidad que espera de quienes son sus discípulos: poner su vida por sus amigos. Esa es la mejor forma de exponer nuestro amor por Cristo.

Pero, ¿qué quiere decir poner su vida por sus amigos? Quiere decir una vida sacrificada, abnegada y dispuesta a ayudar a sus amigos, incluso dar hasta la vida por ellos, como Cristo hizo al ofrendar su existencia en la cruz del calvario por sus seguidores, deshaciéndose de todo egoísmo y despojándose de su divinidad para morir en la cruz.

Dar la vida por otros implica una renuncia y dimisión al amor a uno mismo, señala una profunda humildad y una elevada concepción del servicio por nuestro prójimo. Es desprenderse de su tiempo, uno de los recursos que no se renuevan sino que se extingue día a día para jamás volver, y entregarlo a otro.

El amor no es pasividad, de acuerdo a la palabras de Cristo, sino una actividad. Es un hacer más que una emoción o sentimiento. Amar es dar, es desprenderse de lo  más valioso que tenemos y darlo, según este texto, a los amigos, a aquellos que decimos que amamos o aquellos a quien Cristo nos dice que amemos.

Cristo estableció de esta forma un manera en la que podemos probar y comprobar nuestro amor a nuestros amigos. Tal vez no llegaremos a dar la vida como él la dio en la cruz, pero lo que si es completamente cierto es que nos desprenderemos de nuestra comodidad con tal de ayudarlos. Esa clase de amor es sacrifical como lo fue él de Cristo.

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