Simeón, un profeta que vio la salvación y los sufrimientos de Cristo

Dice la Biblia en Lucas 2: 25-35

25 Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.  26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.  27 Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,  28 él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:  29 Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra;  30 Porque han visto mis ojos tu salvación,   31 La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;  32 Luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel. m  33 Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él.  34 Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha  35 (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.

Introducción

En su relato de la infancia de Jesús, Lucas introduce dos personajes que los otros evangelios no hacen: un hombre llamado Simeón y otra mujer llamada Ana, una profetiza. Ambos personajes son testigos presenciales de la presentación de Jesús en el templo para se circuncidado.

Hoy nos dedicaremos a revisar o estudiar al personaje llamado Simeón. Lucas lo presenta como un hombre muy espiritual sobre quien el Espíritu Santo estaba, a quien el Espíritu Santo le había revelado que no moriría sin antes ver al Ungido del Señor, es decir al Mesías o Cristo y a quien el Espíritu Santo movió para presentarse el día en que Jesús fue circuncidado.

A Lucas le interesa sobre manera adjuntar este personaje porque su testimonio es vital para comprender la naturaleza del propósito de la encarnación de Cristo. Simeón ni es un personaje menor, ni tampoco una historia de relleno, todo lo contrario es una historia vital para comprender el milagro maravilloso del Señor del cielo visitando la tierra.

Y es fundamental porque Simeón subraya contundentemente que Dios le había revelado que no moría sin antes ver al Ungido del Señor y luego cuando tiene en sus brazos al Salvador del mundo declara categórico que ahora puede ir en paz porque “mis ojos han visto tu salvación”.

La vida de Simeón es muy importante porque este varón del que solo se le menciona en Lucas se le dijo que vería y vio. Pero además vio más el futuro el niño Jesús y se anticipó a todos que ese pequeño habría de sufrir oposición de sus contemporáneos y su madre sufriría mucho.

Simeón vio la salvación y los sufrimientos de Cristo

 

  1. Simeón vio la consolación de Israel
  2. Simeón vio la salvación de judíos y gentiles
  3. Simeón vio la oposición a Cristo
  4. Simeón vio los sufrimientos de María

Síntesis

  1. Simeón vio la consolación de Israel

Simeón al igual que muchos hebreos esperaban ansiosamente a su Mesías. La condiciones sociales y políticas de su tiempo alimentaban esta idea. El imperio romano, sin bien no los había exiliado como el babilónico, los sometió duramente.

Cuando sostuvo en sus brazos a Jesús, supo con toda seguridad que quien habría de consolar al pueblo de Israel había nacido ya y que su espera había terminado. El consuelo que habría de venir a la vida de los israelitas sería tan diferente del que esperaban que cuando llegó no se dieron cuenta.

La expresión “esperaba la consolación de Israel”, implica claramente que esperaba la redención o liberación de esa nación. Ellos se quedaron en espera de una liberación física, pero Cristo en realidad los liberó del pecado que los ataba y hacía, que aunque tuvieran libertad, vivieran como esclavos del pecado.

La libertad del pecado fue el primer paso para el pueblo de Israel, pero no lo comprendieron ni lo han comprendido hasta hoy muchos de ellos porque siguen a la espera de su Mesías que ya vino en la persona de Jesucristo. Sin embargo, Simeón supo que el Ungido del Señor era la liberación o consolación del pueblo hebreo.

A Simeón Dios le dio la enorme bendición de tener en sus brazos al niño que llegado el momento se convertiría en el redentor de Israel. Un redentor que lo sacaría de las tinieblas en las que estaba sumido.

2. Simeón vio la salvación de gentiles y judíos

29 Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra;  30 Porque han visto mis ojos tu salvación,   dijo Simeón cuando a Jesús lo llevaron al templo a circuncidarlo.

Es muy interesante notar que las palabras de Simeón ya no solo incluye a los hebreos en la salvación, sino abiertamente señala que esa salvación la ha preparado en presencia de todos los pueblos y va más allá cuando precisa que será luz para revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.

Simeón se unía así a otros muchos escritores del Antiguo Testamento que ya prefiguraban la incorporación de los gentiles a la salvación de Dios. Por supuesto que hubo muchas resistencias entre los hebreos, como en el caso de Jonás y las sigue habiendo ahora mismo, pero Cristo abrió las puertas a los no judíos para compartir la salvación.

Hoy en día, los gentiles vemos muy naturalmente que la salvación es para todos, pero en los días en los que Simeón dijo esto o en los días que Lucas escribió esto era abrir la inconformidad y el enfado de los judíos que jamás estuvieron de acuerdo en que los gentiles fueran salvos por la fe.

Simeón fue muy claro al decir: “Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra, porque han visto mis ojos tu salvación”. En Cristo el mundo entero se estaba salvando.

Las palabras de Simeón las estaba diciendo treinta años antes de que Cristo fuera a la cruz del calvario para redimir a su pueblo y a todos aquellos que lo recibieran en su corazón arrepentidos de sus pecados. Simeón fue un profeta que se anticipó a todos porque anunció claramente el propósito de la vida de Jesús.

3. Simeón vio la oposición a Cristo

El verso 34 dice así: “dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha”, en una clara alusión de la oposición que Cristo tendría.

El ministerio de Cristo no sería fácil y mucho la propagación de su doctrina, pero Simeón se anticipó a este conflicto y lo anunció justo a ocho días de que Jesús había nacido. Simeón anunció con toda claridad lo que habría de suceder durante la manifestación de Cristo como salvador de judíos y gentiles.

1ª Pedro2: 7-8 escribe al respecto que Cristo se convirtió en tropezadero para los hebreos porque les resultó incomprensible que su Mesías muriera de manera violenta a manos de sus odiados enemigos romanos y por eso lo rechazaron si haberle oído siquiera algunas de sus prédicas.

Simeón estaba definiendo cómo habría de ser la tarea del Ungido del Señor. No sería fácil llevar el mensaje de salvación a un pueblo que se encontraba en sí mismo, sin comprender y captar que su Salvador había venido a salvarlos.

4. Simeón vio los sufrimientos de María

Quizá lo más doloroso que vio Simeón fueron los sufrimientos de María. La frase una espada traspasará tu corazón deja muy en claro que María tendría muchas aflicciones por la vida de Jesús.

Estas fueron las palabras que María recibió: un glorioso salvador. El Ungido del Señor que salvaría a judíos y gentiles, pero a la vez, un Mesías que sería rechazado y que provocaría mucho dolor en el corazón de María.

Simeón cumplió así la labor de un profeta que no solo hablaba cosas buenas, sino también cosas durísimas.

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