Sin hospedaje para falsos maestros

Dice la Biblia en 2ª Carta a Juan 1: 10

Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digas: ¡Bienvenido!

Casi todos los autores del Nuevo Testamento hacen un vigoroso llamado a los pastores y la iglesia en general a practicar la hospitalidad. Pablo, Pedro, Juan y el autor de la Carta a los Hebreos hacen un vigoroso llamado a recibir a hermanos en las casas. En los pastores la hospitalidad es requisito indispensable en su labor.

Por eso llama poderosamente la atención, la advertencia que el apóstol Juan escribe en su segunda carta. El discípulo amado, como se le conoce, pide a los creyentes abstenerse de la hospitalidad cuando la persona que la pida o la solicite sea alguien con una doctrina diferente en lo relativo a la persona de Jesucristo.

La humanidad de Cristo fue puesta en tela de juicio por falsos maestros de los tiempos de Juan el evangelista. Esta engañosa enseñanza de negar la encarnación de Cristo fue fomentada por aquellos que enseñaban que la materia era mala y en consecuencia Cristo no podía ser hombre. Se les conoció como gnósticos.

Fueron los primeros, pero no los únicos, ni los últimos, que al no entender que Cristo fue verdadero Dios y verdadero hombre, negaron su humanidad y lo hicieron con tal determinación que se dedicaron a propagar esa grave mentira entre los creyentes llegando a sus casas para tal propósito.

Esa fue la razón por la que Juan le pide a los creyentes negarles hospedaje porque su intención era equivocada y sobre todo peligrosa porque una falsa enseñanza confunde, trae confrontación y finalmente divide congregaciones y hasta familias. Esa es la razón por la que por única ocasión la hospitalidad es prohibida.

Hospedar forma parte de la vida cristiana. En Romanos 12: 13 encontramos un llamado a practicarla, en 2ª Timoteo 3: 2 y Tito 1: 8 Pablo la establece como un requisito pastoral, en Hebreos 13: 2 se alienta recordando que algunos sin saberlo hospedaron ángeles, en 1ª Pedro 4: 8 se pide que se haga sin murmuraciones y en 3ª de Juan se reconoce la hospitalidad de Gayo.

Pero cuando se trata de promotores de herejías y falsas enseñanzas la hospitalidad no aplica. No dejes que en tu casa entren falsos maestros o falsas enseñanzas. No les des alojamiento. Juan nos muestra que a la hora de defender nuestras creencias lo debemos hacer aunque parezcamos descorteses.

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