José y Asenat: la fuerza espiritual del esposo

Dice la Biblia en Génesis 41: 45

Y llamó Faraón el nombre de José, Zafnat-panea; y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.

Faraón quería que José fuera asimilado en Egipto, es decir que se convirtiera en egipcio a cualquier precio. Para lograrlo en primer lugar le cambio el nombre. Según los judíos Zafnat-panea significa “el que descifra misterios”. Y luego le dio también a su esposa una egipcia, cuyo padre era sacerdote de una deidad de esa nación.

Es interesante notar que José no rechazó ninguna de las imposiciones de Faraón. Aceptó el nuevo nombre que le dieron y también aceptó emparentarse con una esposa y un suegro a todas luces paganos porque nada de eso cambiaría su corazón con respecto a Dios. El se sabía hebreo y así quedó de manifiesto con el paso del tiempo.

El matrimonio de José y Asenat es un ejemplo de que por más adverso que sea el medio nuestra fe debe mantenerse intacta. La fuerza espiritual de José evitó que Egipto se metiera en su corazón. José sabía perfectamente que los sueños que había tenido unos quince años antes de casarse se habían cumplido.

Era el segundo hombre en importancia en Egipto y había escalado socialmente hasta llegar a la punta o la parte más alta de la sociedad de esa nación y eso se lo debía exclusivamente a Dios y por eso cualquier intento de modificar su fe era complicado porque él sabía absolutamente que el Seño lo había llevado hasta allí.

Esa certeza hizo que su matrimonio con una egipcia en lugar de insertarlo en las costumbres y cultura de ella, lo mantuvo fiel a quien lo había ayudado a enfrentar la adversidad de mas de un década en la que vivió como esclavo y preso en un país que desconocía totalmente y al que nadie hubiera pensado que llegaría a hacer su gobernador.

Un matrimonio se mantiene intacto de la podredumbre que rodea el mundo cuando el esposo decide caminar con Dios a pesar de toda clase de tentaciones recordando siempre la bondad de Dios. Un hombre que no se deja asimilar por el mundo le es fiel a su esposa y por supuesto le es fiel a Dios.

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