La ira del consorte engañado

Dice la Biblia en Proverbios 6: 34 Porque los celos son el furor del hombre, y no perdonará en el día de la venganza.

El proverbista esta describiendo a un esposo engañado. Un marido traicionado es la estampa viva de la ira desbordada, de la furia desatada contra su consorte y contra quien ha burlado su orgullo y dignidad. Al hacerlo quiere llamar poderosamente la atención tanto del adúltero como de la adúltera.

Hay historias tristísimas sobre el desenlace de un consorte que ha descubierto que su conyugue lo ha engañado. Vidas destruidas para siempre. Daños irreparables de por vida, desolación y abatimiento indescriptibles en familiares y amigos de la pareja, pero particularmente de quienes aprecian a quien ha resultado timado.

Salomón quiere dejar muy en claro que lo que algunos llaman “una aventura” es en realidad la antesala misma del infierno. Lo que para algunos parece un breve espacio de placer es en realidad un boleto para encontrarse con la muerte, es como arrojar veneno en nuestros alimentos para morir disfrutando.

Evidentemente la intención del proverbista es alertar a todos sobre lo pernicioso y peligroso que resulta el adulterio. Es un poderoso llamado de atención. Nos recuerda que lo que puede empezar como un juego se puede convertir en una pesadilla de la que nunca se terminará de salir.

En el libro de los Proverbios encontraremos permanentemente un constante llamado a estar alertas ante la tentación de quebrantar el mandamiento: “No adulterarás” porque dicha prohibición preserva a la familia, protege a los matrimonios y cuida de toda la sociedad.

En un mundo donde el engaño y la mentira son tan comunes, recordar esta clase de advertencias nos ayudará a mantenernos fieles a Dios y fieles a nuestro esposo en el caso de las mujeres y en el caso de los varones respetando a nuestra esposa. Así evitaremos la ira del esposo o esposa engañada que es insoportables y excesivamente vengativa.

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