Las preguntas de Jesús: La elección entre perder tu vida o salvarla

La Biblia dice en Marcos 8: 36

Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma?

Introducción

Esta pregunta se la hizo Jesús a sus doce apóstoles cuando comenzó a ensañarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y se desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días, según nos dice Marcos 8: 31.

La vida es el bien más valioso que los hombres tienen. Para el judaísmo la existencia humana es valor más preciado que para defenderla se valen de todo con tal de que una persona la preserve, la cuide y la proteja. Perderla significa una de las más graves calamidades que puede vivir alguien.

El anuncio de Cristo provocó que Pedro lo tomara aparte y le reconviniera porque para él y para todos los discípulos la muerte de Cristo era impensable e inaceptable por todo lo que ya representaba para ellos. Era inadmisible pensar siquiera que ese hombre tan santo y sabio pudiera morir, sobre todo a los 30 años de vida.

Cristo fue claro con esta enseñanza. No empleó parábolas o alegorías, ni ningún otro método. Fue directo y llano para que no quedara la menor duda que habría de padecer mucho a mano de los más severos y enérgicos grupos religiosos de su época. Nadie podría evitarlo.

Esta discusión sirvió para que Jesús les enseñará un tema sumamente importante para todos los seres humanos como es la importancia de aprovechar la vida en aquello realmente valioso e importante y no desperdiciarla viviendo para alcanzar solo bienes materiales o placer a cualquier precio.

El llamado de Jesús es vivir provechosamente, es decir, vivir considerando que la vida se puede escapar en cualquier momento y que ningún triunfo, ni la más grande las fortunas materiales valen la pena si en ello se pierde el alma. Jesús decidió confrontar a sus seguidores con una interrogante dirigida a sopesar entre lo valioso y lo vano.

El éxito en la vida cristiana es completamente distinto al que propala y propaga el mundo. Un ejemplo muy claro es el de Juan El Bautista. Murió a los treinta años aproximadamente. Fue decapitado. Murió muy joven. Dedicó su vida a la predicación y terminó en tragedia para muchos, pero ante Jesús cumplió con su propósito de vida.

Con la pregunta que estudiaremos esta noche, Jesús quiere llevarnos a considerar en realidad que es lo más provechoso en la vida y que es un desperdicio o derroche de la existencia humana. Saber que es lo importante y qué carece de valor nos ayudará a enfocar bien nuestra vida y vencer la tentación de salvarnos y no perdernos por causa de Jesús y su evangelio.

La elección entre perder tu vida o salvarla

I. Perderla ganando el mundo
II. Salvarla ganando nuestra alma

Jesús utiliza un oxímoron (palabras que construyen contradicciones o ideas encontradas para resaltar un pensamiento: por ejemplo “dulce veneno”). El que gana el mundo perderá su alma, el que pierde su vida por Jesús o por el evangelio salva su vida. Con esta clase de contradicción Jesús nos lleva a un tema de primera importancia: cuidar nuestra alma.

Lo hace porque esta parte de su enseñanza ha sido la más complicada a la comprensión de sus seguidores. Que difícil resulta seguir las enseñanzas de Cristo que reiteran una y otra vez que debemos renunciar a nuestros placeres, que debemos dimitir a nuestros planes de vida y debemos dejarnos conducir por él.

Los seres humanos y entre los creyentes construimos ideas y pensamientos de lo que debe ser nuestra vida. Generamos una concepción de lo que debemos hacer para alcanzar nuestra realización aunque ese plan o ese proyecto este lejano de lo que Dios en realidad quiere para nuestra vida.

I. Perderla ganando el mundo

Cuando Cristo comenzó anunciar su muerte sus seguidores no lo comprendieron. No olvidemos que en ese momento tenía solo un poco más de treinta años. Estaba en la plenitud de la vida. La vida comenzaba a sonreírle, a juzgar como juzga el mundo.

Nadie quiere morir a esa edad. La mayoría de las personas a esa edad es cuando están trabajando y creando su patrimonio. Los seres humanos enfocan sus esfuerzos para generar su existencia y para muchos las enseñanzas de Jesús no tienen cabida en su existencia porque creen equivocadamente que les resta en lugar de aumentarles.

Ellos tenían la idea de que a Jesús todavía le faltaba ganar el mundo. Ganar el mundo es una frase que quiere decir enfatizar en lo material. Buscar por todos los medios alcanzar el triunfo u obtener toda clase de riquezas sin considerar a Dios, sino avocarse exclusivamente a los bienes de esta tierra.

Jesús esta estableciendo que una vida bajo el imperio de lo material es una vida completamente desperdiciada. Una vida donde lo más relevante o prioritario es lo material es una vida que no tiene sentido y que se esta desaprovechando porque las riquezas son inciertas, la fama o el éxito son efímeros y lo material no garantiza nada absolutamente.

La gran equivocación de la humanidad es pensar que acumular bienes o recibir reconocimientos es más valioso que cuidar su propia alma. El mundo corre presuroso buscando encontrar en lo que ofrece el mundo su realización, cuando en realidad es solo un espejismo.

II. Salvarla ganando nuestra alma

La pregunta que surge, entonces, es cómo no puedo perder mi alma o como puedo ganarla. La respuesta la encontramos en las palabras que Cristo dirigió a sus discípulos. Hay una manera en la que podemos salvarnos.

Cristo le dijo a su seguidores que él esperaba que ellos se negaran a sí mismos, tomaran su cruz y lo siguieran. De esa forma ellos preservaban su alma. El alma tiene aquí el sentido del ser interior de hombres y mujeres que sigue existiendo aún después de la desaparición física de los individuos.

Lo que para muchos representa una perdida es la única forma de salvar nuestro futuro eterno. Entregar nuestra vida a Cristo o a su evangelio es lo único importante que hay en este mundo. Cristo dejó en claro que si habríamos de ganar nuestra alma debía ser tomados de la mano de él.

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