La Biblia es la espada del creyente

La Biblia dice en Efesios 6: 17 Y tomad…la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.

En este pasaje de la Escritura encontramos la armadura de Dios para el creyente que es una alegoría o paralelismo o ejemplo entre las armas que usaban los soldados del ejército romano y las que deben usar los hijos de Dios en su lucha diaria contra el maligno a fin de salir victoriosos.

Pablo menciona la coraza, el calzado, el escudo, el yelmo y la espada. De todas ellas la única arma para atacar es la espada; las demás servían para defenderse. La importancia de la espada era enorme en aquella época porque tenía la finalidad de atacar al enemigo y destruirlo. De su utilización dependía en gran medida la sobrevivencia en una guerra.

Y en la vida espiritual o en la vida cristiana es exactamente igual. Nuestra arma por excelencia para pelear contra el enemigo de nuestras almas es justamente la Escritura. Conocerla, citarla con exactitud y pertinencia, guardarla en nuestro corazón y tenerla presente siempre es fundamental. Memorizarla también.

La espada del Espíritu como le llama Pablo a la Biblia es nuestra arma que nunca debemos abandonar. Debe estar a la mano. Lista siempre ante una posible emboscada de nuestro adversario y con ella hacerle frente a sus ataques que generalmente tiene como propósito arruinar nuestra vida.

Con la revelación divina no solo atacamos, también nos defendemos de las acechanzas del diablo que tiene en nuestra mente su gran objetivo y por ello debemos apresurarnos a tomar nuestro armamento para hacerle frente y hacerlo volver de sus perversas intenciones contra nosotros.

El descuido en la utilización de la espada del Espíritu es muy peligroso porque al olvidarla o dejarla lejos de nuestro alcance lo único que estamos haciendo es no tener con que defendernos a la hora de los ataques satánicos y también carecer de un instrumento que nos permita atacar a quien solo vino para matar, hurtar y destruir.

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