Dios condesciende con los humildes que lo exaltan

La Biblia dice en Salmos 113: 4-5

Excelso sobre todas las naciones es Jehová, sobre los cielos su gloria.  ¿Quién como Jehová nuestro Dios, que se sienta en las alturas,  Que se humilla a mirar en el cielo y en la tierra?

Introducción

Estos dos versos funcionan en el salmo como una bisagra que da paso a la bendición que resulta de servir a Dios como sus esclavos y alabarle con todo nuestros ser diariamente y siempre. Funciona como bisagra porque nos da las razones por las que adoramos a Dios y nos recuerda nuestra condición ante Él.

El salmista nos lleva a considerar quien es Dios. El objetivo es en primer lugar saber porque sus demandas son tan altas. Servirle como sus esclavos o como sus criados y luego en esa condición alabarle sin descanso: día y noche siempre. Pues qué clase de Señor es que demanda una adoración de este calibre.

Un Dios que demanda este tipo de adoración y exaltación debe ser sumamente especial. Sus exigencias sobrepasan en mucho lo que muchos están dispuestos a darle. Él esta pidiendo a sus hijos y a su pueblo una rendición incondicional de sus vidas para entregársela a él.

El salmista nos va a presentar dos de esas razones por las que debemos entregarnos incondicionalmente al Señor. Dos razones poderosas que nos dejan impresionados e incluso siendo deudores a Dios porque nunca podremos darle lo que en realidad merece siendo tan grande y maravilloso.

III. Que lo exaltan por lo que él es

A. Es excelso

  1. Sobre todas las naciones
  2. Sobre los cielos su gloria

B. Es incomparable

  1. Se sienta en las alturas
  2. Se humilla a mirar la tierra y el cielo

Síntesis

Para bendecir a Dios y alabarlo como sus esclavos o criados o servidores todos los días o siempre uno debe saber qué es. Mientras los seres humanos no saben o no descubren qué clase de Señor es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, será muy difícil que logren adorarlos como se merece.

El salmista nos ofrece una forma de concebir a Dios o más bien nos revela claramente quien ese Dios que nos demanda tanto. Pero sobre todo lo hace para que reconozcamos que todo lo que podemos dar o  hacer por él nunca será suficiente debido a que su grandeza sobrepasa todo.

A. Es excelso

El llamado a exaltar a Dios no nace de una ocurrencia ni de algo fuera de lugar o sin motivo. Los humildes deben hacerlo porque Dios es excelso. La versión Reina Valera 1960 traduce excelso de la palabra hebrea “ram” que simplemente significa alto.

La palabra se usa para señalar alguien que esta alto en sentido físico, social e inclusive de actitud. La palabra se utiliza muy poco en el Antiguo Testamento. Cinco veces, pero dos de ellas de una manera que nos permite acercarnos al significado de la palabra. Lo hace en Isaías 6: 1 y 57: 15.

En Isaías 6: 1 el texto dice así:

En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban en templo.

En Isaías 57: 15 dice:

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.

La raíz de la palabra es “rum” que se traduce como elevado. Por ejemplo en Génesis 7: 17 se utiliza así: Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca y se elevó sobre la tierra.

La idea es que Dios es muy alto o esta muy elevado. Qué tanto? Puede ser la pregunta inmediata al hablar de altura y la respuesta la da el mismo salmista en dos formas:

  1. Sobre todas las naciones

Dios está por encima de los naciones. La palabra hebrea para naciones es goyim, una expresión que utilizan para referirse a todos los pueblos que no conocen a Dios. Es una palabra que marca distancia entre los hombres y Dios.

Qué tan elevado está Dios? Pues sobre todos las naciones y pueblos. Demuéstralo: Simple: Dijo que los sacaría de Egipto. Derrotó al ejército más importante o poderoso de la época y los judíos fueron liberados. Dios estuvo y está por encima de ellos. Nadie lo puede detener cuando se ha propuesto algo.

Pero tal vez alguien le resulte muy pequeña muestra de su grandeza o su elevación de Dios y para ellos justamente se presenta como un Ser que esta no solo sobre las naciones o por encima de las naciones, sino más arriba.

  1. Sobre los cielos su gloria

La palabra gloria procede de la raíz hebrea “kabod” que significa “peso”, pero cuando se aplica a Dios se traduce como honor, fama, esplendor que están conectadas con la raíz de la expresión.

Dios tiene tanto peso o es tan pesado en su presencia que es el único digno de honor porque su fama trasciende y se instala en todo el mundo con un resplandor que nadie puede resistir o siquiera estar de pie ante su majestuosa presencia. David dice en el salmo 19: 1 que los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

Los cielos son la expresión de su poder. Su nombre y poder inigualables se manifiestan o expresan a través de los cielos.

B. Es incomparable

Dios no puede ser comparado con nada ni con nadie. El es único. Esa es una verdad que el salmista recalca para que los lectores del salmo tengan presente que el Dios que los sacó de Egipto no tiene copia ni imitación.

Son dos las razones en este salmo por lo que se dice que es incomparable. Hay muchas y fundadas razones para decir y asegurar que nuestro Dios es inmensamente incomparable, pero analizaremos las dos que nos presenta el salmo que hoy estudiamos.

  1. Se sienta en la alturas

Es evidente que el autor del salmo utiliza un antropomorfismo para señalar un atributo humano a un Dios que es espíritu. La expresión se sienta en las alturas tiene la finalidad de señalar o comparar a un rey que se sienta en su trono.

Dios está por encima de todo. Como dice Isaías 66: 1: El cielo es el trono del Señor y la tierra el estrado de sus pies. Su inmensidad es incomprensible a la mente humana. Su grandeza es incomprensible y gobierna al mundo desde esa posición. Nada ni nadie puede dimensionar su tamaño.

Contemplar el cielo es apenas un ejercicio básico para acercarnos a su grandeza. Él habita en las alturas y desde allí establece sus designios y dirige a la humanidad por donde le place sin preguntar a nadie si esta bien o es correcto lo que hace. Esta clase de Dios es glorioso y majestuoso.

  1. Se humilla a mirar en el cielo y en la tierra

Pero nuestro Dios condesciende con nosotros. Ese es el sentido de la expresión “se humilla a mirar en el cielo y en la tierra”. Lo que sucede en el mundo no le es ajeno, pues el conoce todas las cosas.

Dios echa un vistazo a los sucesos humanos. Esto quiere decir que interviene. No es un Dios que solo mire, sino que también actúa e interactúa con los seres humanos. Lo hace de forma positiva para ayudarlos y consolarlos o en forma correctiva, es decir lo hace para sancionar aquellas conductas que deshonran su santidad.

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