Amor y respeto

La Biblia dice en Efesios 5: 33 Por lo demás cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.

El matrimonio fue creado por Dios. Nació en su mente y corazón que un hombre estuviera unido de por vida con una mujer. No es una convencionalismo social. Tampoco es una institución humana que puede ser modificada para acomodarse a los deseos o intereses de hombres y mujeres.

En el huerto del Edén, Dios determinó que Adán y Eva formaran la primera pareja de la humanidad y así fue por muchos siglos y así seguirá siendo por mucho tiempo más a pesar de intentos de modificar y hasta hacer leyes para cambiar la esencia del matrimonio y pensar que un hombre y un hombre pueden construir un pareja o mujer con mujer.

Pablo escribe mucho sobre la vida matrimonial en sus cartas y a través de ellas muestra el camino para construir una relación sana, sólida y sobre todo permanente y duradera. Guiado por el Espíritu Santo el apóstol establece las directrices o los roles que deben seguir tanto el esposo como la esposa para lograr un equilibrio en su relación.

En el texto que hoy meditamos podemos ver que la pareja tiene asignadas tareas que debe cumplir. El esposo debe amar a su esposa. El amor que se le pide es ejemplificado como el que se tiene a sí mismo. Así como se cuida y cuida su cuerpo, de esa misma manera debe cuidar a su esposa con esmero y con dedicación.

Y a la mujer se le pide que respete a su marido. La palabra respeto que usa Pablo es sumamente interesante. Procede de la expresión “phobeó” de donde se deriva la expresión “fobia” que utilizamos para referirnos al temor o miedo que nos producen ciertas experiencias.

La idea de la expresión no es que la mujer le tenga miedo a su marido. En tal caso la relación estaría viciada porque una mujer no puede vivir con alguien al que le tiene fobia o miedo. La palabra más bien denota reverenciar, venerar, tratar con deferencia u obediencia reverencial.

El esposo ha de amar a su esposa como a sí mismo. Es decir debe procurarle cuidados y atenciones como las que él se da y la esposa debe tratar a su marido con deferencia, dándole su lugar y evitando denigrar su persona o hacerle menos.

Este es el equilibrio que Pablo plantea para una relación matrimonial armoniosa. Amor y respeto. Amor del esposo y respeto de la esposa construyen una vida en pareja que hace de la relación una aventura conyugal.

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