Las preguntas de Jesús: ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?

La Biblia dice en Marcos 8: 37

¿O que recompensa dará el hombre por su alma?

Con esta pregunta Jesús deja en claro que el hombre no solo es materia. Las personas no solo tiene un cuerpo físico, sino que están constituidas de una parte material que una vez concluido su paso por este mundo habrán de rendir cuentas ante el Creador que fue quien les dio la existencia.

La enorme virtud de esta interrogante radica en el planteamiento que hace sobre la naturaleza de la existencia humana. La vida va más allá de nuestros días sobre este mundo. La vida no concluye al expirar y ser llevados a la tierra o al polvo como dice el libro de Génesis, sino que hay algo eterno en todos.

Los seres humanos fuimos diseñados con una parte material y otra inmaterial. La prioridad de muchos esta enfocada exclusivamente en la primera parte y la segunda no parece ser importante. Pero Jesús dejó claro que el ser humano no solo es materia es también espíritu o alma. No solo de pan vivirá el hombre, dijo, para fortalecer esta verdad.

Para Jesús es tan importante que el hombre y la mujer se den cuenta de esta realidad que con esta pregunta nos lleva a reflexionar seriamente sobre el tratamiento que le estamos dando a nuestra alma. El cuidado que tenemos con ella, como la alimentamos o cultivamos o como la descuidamos.

La idea o el propósito de Jesús es valorar grandemente nuestra parte interior o nuestro ser inmaterial porque una vez perdida o una vez desperdiciada no hay vuelta de hoja ni regreso. No hay posibilidad de recuperar nada. Su valor es tan grande porque de la elección que hagamos dependerá en gran medida nuestra eternidad con el Señor.

De allí resulta fundamental que comprendamos qué representa el alma, por qué Jesús hace una clara distinción entre la palabra hombre y la palabra alma y sobre todo el uso que le da a la expresión recompensa.

La necesidad de valorar el alma

  1. Porque responderá por ella
  2. Porque su valor es incalculable

La palabra alma procede de la raíz griega “psuché”. Su definición etimológica es soplo o respiración. De acuerdo al uso que se le da en algunos pasajes del Nuevo Testamento puede significar aliento de vida o el asiento de los afectos y la voluntad de las personas. El sentido que se le da en este pasaje es el de aliento de vida o el soplo que Dios hizo para dar vida.

El ser humano existe, vive o respira justamente por este don que Dios le dio. El cuerpo sin ese aliento de vida no puede moverse. La vida es un don de Dios que funciona gracias al alma que el Creador incrustó en cada cuerpo. Sin ella la vida simplemente no existe. De allí su importancia.

Para conocer mejor la palabra alma y entender cabalmente su significado debemos remitirnos al libro de Génesis 2: 7 que dice así: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” Las versiones hebreas traducen en lugar de “ser viviente”, alma.

Esa alma es justamente la parte interna y eterna que todos los seres humanos tienen. Es inmortal, es decir nunca muere, permanece por todos los tiempos como lo enseñó Jesús en su relato del rico y Lázaro en Lucas 16: 19-31. El alma de Lázaro fue llevado al seno de Abraham en cambio el alma del rico fue conducida al tormento eterno.

  1. Porque responderá por ella

La Biblia es el único libro que enseña que la vida no concluye con la muerte. De principio a fin la Escritura enseña una y otra vez que hombres y mujeres darán cuenta de lo que hayan hecho mientras estaban en el cuerpo.

Cristo quiso y quiere que sus seguidores pongan el énfasis en el alma más que en su cuerpo. Aquí algunos ejemplos. Mateo 10: 28 dice así: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

Ni el cuerpo ni mucho menos el alma son patrimonio de las personas. Ambas pertenecen a Dios y tarde o temprano darán cuenta de lo que recibieron. Su destino será decidido en función del cuidado que tuvieron para con su ser interior. Si no lo maltrataron, si no lo descuidaron o desaprovecharon recibirán un reconocimiento.

Pero si fueron omisos y le dieron prioridad a su vida material, entonces, habrán de sufrir el castigo eterno por esa gran omisión.

2. Porque su valor es incalculable

Cristo le dio un valor importantísimo al alma. En sus discursos o en sus enseñanzas siempre tuvo palabras de advertencia a sus escuchas y entre ellas encontramos la parábola del rico insensato que encontramos en Lucas 12: 13-21.

13 Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. 14 Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?  15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. 

16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. 17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?  18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; 

19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.  20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?  21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

La pregunta que Jesús les hizo a sus seguidores iba dirigida a valorar su alma y no desperdiciar su vida en cosas materiales que no les ayudarían en nada a la hora de presentarse ante el Juez del universo.

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