Aborrecidos por su causa

La Biblia dice en Juan 15: 25 Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.

Jesús sabía desde el momento en que comenzó su ministerio que decenas de profecías sobre su persona comenzarían a cumplirse. De hecho, aunque comenzaron a materializarse desde que nació, muchos anuncios proféticos tomaron forma de manera más abundante durante sus tres años de enseñanza con sus discípulos.

Cuando Juan El Bautista quedó preso, su corazón se inquieto sobre si Jesús era el Mesías y envió a dos de sus discípulos a preguntarle si era él o habrían que esperar a otro. La respuesta fueron las sanidades y milagros que vieron durante el tiempo que estuvieron con Jesús y esa respuesta llevaron al reo de Herodes que dudó.

Las profecías relacionadas con su poder y con su relación con el Padre de los cielos eran “espectaculares” y muy impactantes para todos, incluso para Jesús mismo porque conmocionaban y emocionaban a miles de persona. El punto de ebullición fue cuando entró en Jerusalén y miles le abrieron paso con sus mantos.

Pero a la par, había profecías que hablaban de sus sufrimientos y del rechazo que padecería y justamente el verso que hoy meditamos nos lleva a pensar en este tema. Los anuncios de que habría de ser aborrecido y rechazado por un pueblo que fue incapaz de conocer el tiempo de su salvación.

Las profecías sobre su persona incluían no solo aquellas que hablaban de su poderío, sino también de aquellas que hablaban de sus padecimientos. Eran anuncios de un mismo plan que Cristo no pudo y ni quiso rechazar porque ello incluía el objetivo de la salvación de la humanidad.

Jesús no seleccionó que sí y que no quería cumplir. Cumplió con todo. Con lo bueno y con aquello que resultaba una aparente contradicción de su naturaleza para enseñarnos que en nuestro trayecto a la patria celestial hay muchas bendiciones, pero también situaciones en las que nuestra fe será probada. Lo bueno y lo malo debe recibirse, como nos enseña Job.

Así seguiremos el paso de Jesús, que recibió lo bueno y lo malo de la humanidad. Que se gozó con la salvación de miles, pero también padeció el menosprecio de muchos que se burlaron de su persona y que lo atacaron hasta llevarlo a la muerte.

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: