La superioridad de Cristo modifica nuestros intereses

La Biblia dice en Colosenses 3:1-4

1Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.  3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.  4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

Introducción

El ser humano se debate entre el materialismo, entendiendo el materialismo como la búsqueda de bienes y placeres en este mundo, y la espiritualidad, entendiendo como espiritualidad valores y principios que tienen que ver más con el cultivo del ser interior del individuo.

La iglesia cristiana, insertada o instalada en este mundo, sufre exactamente ese problema, con todo y que una y otra vez Jesús les enseñó a los apóstoles que buscarán primeramente el reino de Dios y todas las necesidades materiales se irían supliendo conforme se fueran necesitando.

En Colosas, los creyentes vivían este conflicto. Batallaban por colocar sus intereses o sus inclinaciones hacia todas aquellas cosas que no se ven y que son valiosas como la fe, la esperanza y la caridad y el mundo los asimilaba dejando a un lado o descuidando su verdadera ciudadanía o el cielo que es el destino final de todos los creyentes.

A ellos Pablo les escribe para animarlos a buscar “las cosas de arriba” como le llama al reino de Cristo. Las cosas de arriba son aquellas donde Cristo está sentado a la diestra de Dios, una referencia al reino del Señor, recordándoles varias verdades: han muerto para este mundo, su vida está escondida con Cristo y que Cristo volverá por ellos.

La superioridad de Cristo modifica

nuestros intereses

I. Se buscan las cosas de arriba
II. Se pone la mira en las cosas de arriba
III. Porque nuestra vida esta escondida con Cristo
IV. Porque seremos manifestados con él

Siempre ha sido una verdad que el interés es lo que mueve a las personas. Una persona interesada, por ejemplo, en su salud, buscará cuidarla, tratará a toda costa de mantenerse en forma porque su interés esta centrado en evitar las enfermedades y procurará, también, comer sanamente.

El creyente que tiene interés en la vida espiritual también dará evidencia de ello. Estará atento a todo aquello que tiene que ver con su responsabilidad delante el Creador. De igual modo quien no tiene cuidado dará muestras palpables de sus prioridades o sus motivaciones.

Pablo explica a los Colosenses que hay algunas evidencias que hacen ver o dejan conocer las inclinaciones que hay en la vida de cada creyente. Estas evidencias tienen que ver con las afinidades que tiene cada hijo de Dios. Pueden ser materiales o espirituales. Todo depende de la superioridad de Cristo en la vida de cada discípulo.

La superioridad de Cristo modifica nuestros intereses. Colocar a Cristo como lo más importante en nuestra vida cambia radicalmente nuestros afectos, empeño y cuidado, según estudiaremos en los versos que hoy revisaremos.

I. Se buscan las cosas de arriba

El creyente tiene nueva vida. Esa es una verdad. Esa nueva vida se manifestará cuando busque las cosas de arriba. La frase cosas de arriba ya la hemos explicado en la introducción del estudio. Tiene que ver con la vida espiritual o el reino de Cristo.

El tema del reino de los cielos fue la base de la predicación de Cristo. Su reinado sobre sus súbditos implica dejarse gobernar para vivir con valores muy diferentes a los que tiene el mundo. Humildad, sufrimiento, paciencia en la adversidad, desamor a los bienes materiales, amor al prójimo, entre otros.

Las cosas de arriba se buscan en la tierra. Porque aquí vivimos y es necesario comprender que los valores del reino o los principios del reino celestial deben atenderse en nuestro entorno. Eso es lo que dificulta la búsqueda porque el mundo nos enseña lo contrario a lo celestial.

La palabra buscar es muy interesante en el griego, procede de la raíz “zeteite” que se traduce como investigar, indagar profundamente, revisar concienzudamente. En otras palabras buscar es hacer un ejercicio intelectual para descubrir una verdad. De esa manera se debe buscar lo que esta arriba.

La versión Reina Valera 1960 agrega la frase “poned la mira en las cosas de arriba” para reforzar la idea de atender seriamente esta búsqueda porque el mundo obstaculiza o oscurece la posibilidad de encontrar lo divino o lo celestial ante la fuerza de lo mundano en la vida de las personas.

II. Se pone la mira en las cosas de arriba

Pablo le pide a los creyentes que tengan la capacidad de enfocar correctamente a donde han de dirigir sus objetivos. La frase “poned la mira en las cosas de arriba” quiere decir concentrarse en metas celestiales.

Los creyentes solemos perder de vista fácilmente hacia donde debemos dirigir nuestra mirada mientras vivimos en este mundo. Y a veces de pronto nos encontramos mirando más lo de este mundo que lo que viene del cielo por eso Pablo escribe que no miremos las cosas del mundo.

Cuando Pablo habla del mundo, al igual que todos los escritores del Nuevo Testamento, se refería propiamente no a la tierra física sino a las ideas y pensamientos que promueven las personas, generalmente siempre alejadas de la verdad divina. Cristo quiere que no nos dejemos arrastrar por esas ideologías.

La frase “poned la mira” procede de una solo expresión griega: “phroneo” que quiere decir pensar, razonar, juzgar, apreciar, más que mirar con los ojos. Es un ejercicio muy interesante porque se le pide al creyente que use su intelecto para distinguir entre lo divino y lo mundano que hay en esta vida y opte por lo divino.

III. Porque nuestra vida esta escondida en Cristo

La vida del creyente está escondida en Cristo. ¿Qué significa eso? La existencia del creyente está encadenada al Salvador. La relación entre el hijo de Dios y Cristo es cercana, íntima y permanente. Estamos ocultos porque el mundo no nos conoce o no nos reconoce.

El seguidor de Cristo no tiene una religión, tiene una relación muy estrecha con su Salvador. Hasta cierto punto estamos “atrapados” con Jesús. Tenemos su vida en nosotros. No requerimos de nada más porque su presencia es más cercana de lo que nosotros mismos podemos imaginar.

Los intereses del creyente son los intereses de Cristo. Vivimos para él. Nuestro corazón palpita por su gracia infinita que nos dio perdón y que nos levantó de entre los muertos espirituales y ahora nos tiene protegidos y con cuidado dirige nuestro destino hacia la patria celestial.

IV. Porque seremos manifestados con él

Cuando Cristo aparezca de inmediato seremos manifestados con él. Será pública nuestra relación con Jesús. Su regreso para nosotros es una bendición y no una carga o algo que nos produzca temor o miedo.

Apareceremos con él. Bendito es su nombre. Cuando vuelva nos tomará consigo para que reinemos con él. El mundo habrá sido derrotado juntamente con el maligno y entonces reinaremos para siempre con Cristo Jesús.

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