Nuestro Abogado Defensor

La Biblia dice en Juan 15: 26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Permanecer en Cristo tiene sus obstáculos, enfrenta una serie de dificultades y se enfrenta a una lucha encarnizada de la vieja naturaleza, el mundo y el maligno y por ello requiere la ayuda de Cristo, quien sabiendo eso prometió a sus seguidores que enviará al Consolador, una manera en la que se designa al Espíritu Santo.

La expresión “parakaleo”, de donde procede la expresión “Consolador”, tiene la idea en este texto de alguien que aboga por otro por eso algunas versiones de la Biblia utilizan el término “Abogado” y otras “Defensor” en lugar de Consolador. La idea esencial es que Jesús enviaría a alguien capaz de ayudar a los discípulos a mantenerse unidos a Cristo.

Y definitivamente se requiere y se necesita la labor de acompañamiento, auxilio, ayuda, soporte de parte del Espíritu de verdad, como también lo llama en este verso el apóstol Juan debido a lo inclemente que representa ser aborrecidos por parte del mundo que odia a Jesús.

Fracasaremos una y otra vez si intentamos por nuestras propias fuerzas luchar contra nuestros tres formidables enemigos: el mundo, el diablo y la carne o naturaleza caída porque tan solo se les deja una rendija en nuestra vida y entran en tropel a destruir todo los construido con Cristo.

Por eso, el Señor le prometió a sus seguidores que tendrían a su lado y en ellos, al Consolador que les recordaría que Cristo padeció y fue aborrecido y a la hora de que nos suceda lo mismo que a él por hacer lo bueno, entonces nos recordará que nada distinto podemos esperar.

Jesús no nos dejó solos. Tenemos a la mano al Espíritu Santo. Solo debemos dejar que nos guíe y controle para salir triunfadores contra la maldad.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: