El Dios que libra

La Biblia dice en Daniel 6: 27

Él salva y libra, hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; Él ha librado a Daniel del poder de los leones.

La palabra “libra” que utiliza el libro de Daniel en este verso, procede de la raíz hebrea “shezib” e interesantemente solo se utiliza en el libro de Daniel en nueve ocasiones. Se usa en la historia de los tres amigos de Daniel que fueron arrojados al horno de fuego y fueron librados milagrosamente de la muerte y en la historia de Daniel en foso de los leones.

El Dios del libro de Daniel es un Dios que libra, no solo del peligro sino de aquellas circunstancias donde la muerte parece ser el único destino. Ese volumen de la Escritura quiere dejar bien en claro a los lectores que una sentencia de muerte no necesariamente es irreversible.

Nadie se salva de un horno de fuego al que es arrojado. Tampoco nadie se salva encerrado en una cueva con leones hambrientos. Solo la intervención divina puede hacer que una muerte segura se mute en salvación de la vida y ese Dios es el que se revela en libro que lleva el nombre del protagonista del mismo: Daniel.

Daniel y sus tres amigos, Ananías, Azarías y Misael fueron condenados a muerte por rehusarse a dejar de adorar a Dios. Fueron víctimas de las intrigas palaciegas en los gobiernos de Nabucodonosor y Darío, pero salieron airosos y victoriosos porque el Señor estaba con ellos.

El Dios de estos jóvenes era y es un Dios capaz de salvar y librar aún en las situaciones más adversas y sobre todo más imposibles. Su Dios los cuidaba de tal manera que ni el fuego abrazador ni los leones hambrientos pudieron hacer algo contra ellos en una acción milagrosa para testimonio a las naciones.

Ese Dios es el mismo de ayer, de hoy y por todos los siglos. El Dios nuestro es un Dios que jamás abandona a sus hijos y a su pueblo. Es un Dios que se preocupa y ocupa de quienes depositan toda su confianza en su Él. Jamás nos abandona ni nos deja. Siempre está allí pendiente de nuestras necesidades.

Recordarlo en estos días en los que el mundo se aflige y se asusta y tenerlo presente en todo momento nos ayudará a mantener la calma, evitará caer en la ansiedad, la angustia y la desesperación ante lo que parece no tener retorno.

El Dios de Daniel es el Dios que transforma lo irremediable, cambia lo que parece insuperable y deja sin vigencia los decretos más dañinos que pueda haber sobre la vida de una persona.

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