El pánico siempre resulta dañino

La Biblia dice en Rut 1: 1

“….Y un varón de Belén de Judá fue a morar a los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos.

El libro de Rut, ambientado en la época de los jueces, cuando en Israel cada quien hacía lo que bien le parecía, retrata un cuadro familiar en tiempo de crisis. Noemí fue esposa de Elimelec y tenían dos hijos Mahlón y Quelión. Todos ellos salieron de Belén para ir a vivir a Moab porque en su ciudad se presentó una hambruna que amenazaba la vida de todos.

Algunos rabinos judíos sostienen que su salida de su villa no fue porque buscarán comida, sino más bien como Elimelec era un judío acaudalado prefirió retirarse de un lugar donde el hambre era una bomba de tiempo para un estallido social y sus bienes corrían grave peligro. Ese fue su primer error: en lugar de ayudar a sus hermanos, huyó de Belén.

Su segunda equivocación ocurrió cuando decidió ir a Moab. Esa nación estaba prescrita para el pueblo de Israel. En tiempos de Moisés ese pueblo quiso destruir a la nación hebrea contratando a un profeta de nombre Balam para que los maldijera desde una montaña a fin de que perecieran. Elimelec pensó que en Moab estaría seguro junto con sus bienes.

El tercer error de este hombre fue casar a sus hijos con dos moabitas. Si de por sí vivir en ese lugar era una afrenta a su Dios, dejar que sus hijos emparentaran con mujeres de esa nación pagana se convirtió en la gran necedad de este hombre que ejemplifica como puede cometerse error tras error en la vida familiar.

Toda parecía marchar bien por un tiempo, asentados allí parecía que había decidido lo mejor, o más bien que el padre de familia había decidido lo mejor, pero Elimelec murió. Que paradoja huyendo de la hambruna pereció en un lugar que pensaba que era más seguro que su tierra Belén. Luego sus dos hijos también murieron. Quedó en la completa orfandad su esposa Noemí. Jamás se imaginó eso Elimelec al salir de Belén.

La historia de este hombre y su familia nos resulta muy útil a todos para comprender que en tiempo de crisis, sobre todo cuando esa crisis produce pánico, necesitamos ser muy sabios a la hora de tomar nuestras decisiones. Lo lógico no siempre resulta lo más acertado. Y más aún si lo lógico contraviene lo que dice el Señor en su palabra.

Elimelec nos muestra como una simple decisión puede afectar tanto a nuestra familia. Es cierto, a veces hay que huir, pero en otras ocasiones es necesario permanecer donde Dios nos indique porque a veces huyendo, tratando de salvar nuestras vidas se puede encontrar la muerte.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: