Nadie será fuerte por su propia fuerza

La Biblia dice en 1º de Samuel 2: 9 El guarda los pies  de sus santos, mas los impíos perecen en tinieblas porque nadie será fuerte por su propia fuerza.

La oración de Ana cuando Dios le concedió el hijo que tanto anhelaba tiene una fuerza espiritual descomunal como el torrente de un río o las embravecidas olas que azotan los acantilados porque nacen de un corazón agradecido y convencido del poder inconmensurable del Eterno.

La madre de Samuel nos dejó una oración que nos ayuda a reflexionar sobre la capacidad de Dios más allá de todo lo que el ser humano puede entender o comprender porque ella es testimonio de la fidelidad de Dios, la respuesta a su petición la ha dejado completamente convencida que Dios oye las súplicas de sus hijos.

Ella esta segura de que el Señor guarda los pies de sus santos. Es un cuidado sobrenatural. Ella lo ha experimentado en carne propia. Las tristeza que vivía porque la falta de un hijo la entristecía sobremanera Dios la disipó de manera total al romper con su esterilidad y hacerla madre de un hijo a quien dedicó al servicio de Dios.

Pero también en su cántico o en su oración que encontramos en este libro, Ana contrasta el destino de los impíos: la muerte en tinieblas. Los amantes de la maldad morirán irremediablemente a causa de su pecado y su rebeldía para sujetarse a la voluntad de Dios que una y otra vez les mostró su amor y compasión.

Ana señala una de las muchas diferencias entre justos e injustos: el centro de su confianza o el motivo de su suficiencia. Mientras los impíos se sienten autosuficientes, los justos saben que su fuerza o que entusiasmo o ánimo para enfrentar los avatares de la vida proceden de Dios.

Nadie es fuerte por su propia fuerza es la conclusión a la que llega esta mujer que no desmayó ni decayó cuando la vida parecía negarle la vida de un hijo. Su fuerza o su poder vino de Dios para enfrentar esos instantes de gran incertidumbre y dolor por no poder procrear.

Las fuerzas humanas se debilitan, se cansan y definitivamente se extinguen ante los temores que vienen a la vida de las personas por las adversidades. Pero la fuerza que viene de Dios se mantiene frente a cualquier clase de adversidad porque nace del cielo y surge del Omnipotente.

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