Cuidados como si fuéramos tesoro del Creador

La Biblia dice en 1º Samuel 25: 29

Aunque alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contra tu vida, con todo la vida de mi señor será ligada en el haz de los que viven delante de Jehová tu Dios, y él arrojará la vida de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda.

El encuentro entre Abigail y David cuando éste iba dispuesto a cobrar represalias contra Nabal que era esposo de ella, sirvió para que esta mujer de belleza e inteligencia extraordinaria, según nos dice el libro del profeta Samuel, le dijera unas sentidas palabras para evitar que su marido y toda su casa sufrieran a manos de David.

En ellas, Abigail nos muestra la gran admiración que sentía por David. No sé si ella haya estado entre las mujeres que compusieron el canto que tanto molestó a Saúl que decía: “Saúl mató a miles y David a sus diez miles”, pero lo que si es muy probable es que haya cantado esa melodía que llenó de enojo al rey Saúl, cuando la escuchó por primera vez.

Ella estaba segura de que a David lo protegía Dios de una manera sobrenatural. Que los enemigos del futuro rey de Israel jamás podrían hacerle daño alguno porque Dios estaba protegiéndole de una manera especial y para comprender la forma en que Abigail concebía la seguridad de David nos remitimos a la forma en que otras versiones traducen este texto.

La Nueva Traducción Viviente de la Biblia lo hace así: “Aun cuando lo persigan aquellos que buscan su muerte, su vida estará a salvo al cuidado del Señor su Dios, ¡segura en su bolsa de tesoros! ¡Pero la vida de sus enemigos desaparecerá como piedras lanzadas por una honda!”.

La Nueva Versión Internacional lo hace de la siguiente manera: “Aun si alguien lo persigue con la intención de matarlo, su vida estará protegida, como si estuviera embolsada en la bolsa de los vivos, por el Señor su Dios, mientras que sus enemigos serán lanzados a la destrucción.”

La manera en que Dios protegió a David ante Goliat sirvió para que Abigail estuviera convencida que la vida de David sería larga como en efecto lo fue. Ni los osos y leones con los que peleó para proteger a sus ovejas, ni Goliat, ni el rey Saúl que lo buscó para matarlo, ni los propios filisteos pudieron con David porque su vida estaba protegida por el Señor como se protege un tesoro.

Esta mujer sabía que nada le ocurriría a David porque Dios había determinado que él viviera sin importar que el peligro le acechará de día y noche por mucho tiempo. No así sus enemigos quienes morirían lanzados como se lanza una piedra con una honda porque a ellos nadie los cuidaba como Dios cuida a sus hijos.

A David Dios lo tenía metido en “una bolsa” como la que se usaba para proteger tesoros de donde lo sacó hasta que tenía setenta años y el rey David murió acostado en su cama porque así le plació al Creador. Murió de muerte natural, no porque sus enemigos lo hayan matado.

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