Ante la muerte…¡No temas, Cristo está contigo!

La Biblia dice en Marcos 5: 35-37

35 Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?  36 Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.  37 Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

Introducción

El miedo más grande que tenemos todos es la muerte. Incluso los creyentes que tenemos la esperanza de partir al cielo y de resucitar en el día postrero, la muerte nos asusta y a veces nos da mucho miedo. Y eso ocurre porque es muy doloroso perder un ser querido, perder a quienes amamos. La sola idea de la muerte muchas veces nos paraliza.

La historia de Jairo y su amada hija de doce años nos muestra que aún en esa dolorosa circunstancia podemos confiar en Cristo. La historia es de un padre que busca que su hija no muera. El amor de Jairo hizo que dejara su posición de principal en una sinagoga y se «humillara» al buscar a Jesús.

El sabía perfectamente que sería duramente criticado por cambiar su opinión sobre Cristo, pero el amor por su hija valía la pena cualquier sacrificio, perder su posición social y religiosa no importaba con tal de que su pequeña descendiente salvara la vida. Era un padre amoroso y quería verla con vida. Se le hacía insoportable verla postrada en cama.

II. Ante la muerte

¡No temas, Cristo está contigo!

A. A pesar de que es una realidad
B. Solo necesitamos creer

A. A pesar de que es una realidad

Marcos 5: 35 dice de la siguiente manera:

Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? 

Qué hacer frente a la muerte, nuestra más grande enemiga y quien nos amenaza con separarnos de quienes amamos y queremos tanto: en primer lugar deshacernos del miedo, recordando que Jesús la venció y la derrotó en la cruz del calvario.

Jairo no quería que su hija muriera. Por eso no le importó buscar a Jesús siendo un fariseo, dirigente o encargado de una sinagoga. Él no quería que su hija partiera de este mundo, pero cuando iba a casa acompañado de Jesús, su hija falleció. Qué momento, qué tristeza, pero en medio de ello Jesús le pidió que no tuviera temor.

Aun en esa circunstancia dolorosa, Jesús se presenta para consolarnos, darnos fuerza, ayudarnos a vencer la incertidumbre, la tristeza y la desolación. No dejó que Jairo se desplomará como tampoco dejará que nosotros nos vengamos a bajo. Nos pide únicamente que creamos. Creer es aceptar y reconocer que lo que Él ha dicho es cierto.

La muerte es una realidad que a veces está más cerca de lo que uno imagina. Hay personas que pensando huir de ella se la encuentran y otras que la buscan, pero no la encuentran. Finalmente es Dios quien tiene contados cada uno de nuestros días y sabe cuando concluirá nuestro paso por la tierra.

Los vecinos, familiares y amigos que llegaron con Jairo llegaron a decirle que su hija estaba muerta y estaban en lo cierto. Jesús no los contradijo y señaló que mintieran. Estaban diciendo la verdad: la pequeña había muerto. Eso laceró el corazón de Jairo. Y por eso Jesús lo calmó diciéndole que no tuviera miedo, que solo creyera.

El gran miedo de Jairo era perder a su hija y eso era lo que había ocurrido. Qué dolorosa situación.

B. Solo se necesita creer

El miedo o temor a la muerte solo tiene una manera de superarse: Con Cristo y únicamente con Cristo. Él dijo que era la resurrección y la vida. La muerte había sido derrotada por su poder celestial.

El temor de la muerte o la muerte se disipa creyendo en Cristo. Confiando en sus promesas. Sabiendo que todo esta bajo control. Que nada ni nadie nos podrá separar de su amor, ni siquiera la muerte.

Creer es tener fe. Tener fe es aceptar que lo que Dios ha dicho en su palabra se cumplirá tal cual. La fe nos permite aceptar lo que nuestros ojos no pueden ver y eso consuela grandemente nuestro corazón. Jesús estaba llevando a Jairo a confiar plenamente en Dios en un momento sumamente doloroso para su existencia.

Y así es como nos invita a nosotros a permanecer en su presencia y confiar en Él aún en medio de las más grandes dificultades. 

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